martes, 17 de noviembre de 2009

¿ONG?




Tengo una opinión particular sobre el tema de las ONG, supongo que polémica. De entrada, todas despiertan en mi intuición como un aviso instintivo que me pone en guardia. Son tan bondadosas, tan altruistas, tan desinteresadas, que me hacen pensar si será verdad que los seres humanos somos así. Porque una de las primeras premisas que cualquiera pone en práctica para engañarnos es hacernos suponer que nuestro corazón individual es distinto al de los demás. Y yo veo en mi propio corazón luces y sombras, junto con una infinita gama de grises, variable además, que me impiden ser como los amaneceres de los pueblos de Azorín: Ya otra vez dije que su encanto es que siempre se producen a la misma hora, la hora exacta que él determinó al escribir.
Y es que el asunto de la caridad sustituyendo a la justicia es ya demasiado viejo. Me parece imposible que siga funcionando. Cuando yo era niño, algunas señoras acomodadas se reunían semanalmente en lo que ellas llamaban "roperos". Allí tejían prendas para los pobres, con la idea de que, aunque muriesen de hambre, no muriesen de frío. Mientras hacían su labor bienintencionada sin duda, aprovechaban para obtener un intercambio social de conversaciones que, entre gente bien, siempre reconfortan. Yo supongo que intercambiarían recetas e incluso se recomendarían comer el caviar en cuchara de nácar, como vi que sugería hace poco una revista de propaganda comercial. Según ella, una vez que se prueba el caviar iraní en dicha cuchara de nácar, ya no es posible volver a la vulgaridad insípida de los metales acostumbrados. Incluso la plata de las cuberterías queda muy atrás.
¿Han desaparecido los roperos? Me parece que no. En navidades, en el colegio público español donde acuden mis pequeños hijos, nos solicitan arroz, harina, legumbres, para los mismos pobres. Una vez pedí que al menos se suministrara dicho alimento durante todo el año, ya que al tratarse de alimentos esenciales no comprendo qué sentido tiene aportarlos solamente en diciembre. Yo razonaba que si regaláramos corbatas a "los pobres" parecería viable restringir la entrega a un mes al año. Pero si esos pobres lo que solicitaban era arroz, me parece una atrocidad entregar el arroz en diciembre y negarse a hacerlo en enero. No hubo ni una sola voz que estuviera de acuerdo. Entonces comprendí que ese arroz no era para esos pobres, sino para acallar en nuestra conciencia los reproches a la vista de los excesos que estábamos determinados a hacer. Qué buenos somos. Hemos entregado tres kg de arroz a la "humanidad". Ya podemos ponerle gasolina al Ferrari.
Así que las ONG me parecen, tal vez injustamente, tal vez por mi ignorancia, más de lo mismo. ¿Cobran los empleados de las ONG? ¿Son personas que han renunciado a su plaza conseguida en las oposiciones del estado para entregarse a los demás? ¿Son antiguos registradores de la propiedad, antiguos notarios? ¿Son personas sin ningún empleo previo? No sé. No sé lo que serán. Seguramente habrá muchos bienintencionados entre ellos. Otra pregunta: ¿Cobran los sueldos de acuerdo al nivel de vida correspondiente al país en el que desarrollan su labor? ¿Cobran, como los diplomáticos, algo relacionado con su país de origen? No lo sé. ¿Disminuyen el nivel de paro de su país de origen? No lo sé.
Lo que sí sospecho desde hace mucho tiempo es que la caridad no puede sustituir a la justicia, y que la justicia impone que en un mundo tan desarrollado como el nuestro todo el planeta pueda vivir sin pasar hambre, pueda tener un vestido y un techo donde guarecerse.
Muchas veces he pensado en los problemas que tendrían nuestros patronos si en lugar de trabajadores fuéramos esclavos. Por lo que yo sé, la esclavitud suponía acceso universal de los esclavos a la sanidad, a la vivienda y a la alimentación suficiente para reponer la fuerza de trabajo gastada. Todo ello junto con las cadenas materiales correspondientes a tal condición. Sustituir tales cadenas por otras virtuales ha supuesto renunciar a todo derecho para gran parte de la humanidad. Seguramente hemos avanzado, aunque tal vez no tanto como parece.
Comprendo que todo lo expuesto aquí es muy discutible, tal vez esté completamente equivocado. Puede ser. Agradeceré cualquier ilustración.

4 comentarios:

Francisco Mengual dijo...

Las ONGs suelen estar formadas por gente solidaria y bienintencionada, que como tú y como yo, querrían cambiar el mundo. Gente ordinaria que sabe que no va a cambiar el mundo, pero que están dispuestos a ganar menos que en otros lados con tal de ayudar un poco.

Y alguno de ellos que realiza páginas web para un conjunto de ellas me ha comentado que es una práctica común recaudar dinero para luego no asignarlo al proyecto al que en teoría ha de ir. Dicho eso, ¿qué puedes esperar?

Eloi BLQ dijo...

Al igual que usted, las ONG's siempre me han llamado la atención por toda la hipocresia que les rodea. Son como un conjunto de incongruencias que no entiendo como pueden funcionar correctamente. No obstante, una vez obtuve la respuesta al ser voluntario de una ONG para ver como iba eso por dentro. Si las ONG's funcionan, son en muchos casos, gracias a esas personas voluntarias que realmente si que quieren hacer algo. No buscan dinero, no dan comida, dan su poco tiempo para cambiar algo. Lástima que la mayoría al poco tiempo se van hastiados de la desorganización y los mandamases.

Sin duda los que dan dinero o comida una vez al año, son aquellos que quieren tener su conciencia tranquila y no pensar que consumen productos Nestlé empresa que explota a los niños a quienes ellos envían comida y les roba las tierras a sus padres.

Una vez, nos planteamos la petición de la devolución de las tierras a los pobres, la tierra para quien la trabaja. El ser humano, al igual que cualquier otro animal, puede sobrevivir sin nada de todo lo que nos rodea hoy en día, solo le hace falta comer. Devolvamos la tierra para que los pobres puedan comer. Era una acto solidario, revolucionario y combativo. Para ello nos pusimos a ocupar tierras fértiles dentro de las ciudades para crear huertos y así dar de comer a los pobres de nuestras ciudades. Creamos comedores públicos, también hicimos petición de comidas, como cereales, para mejorar la calidad alimentaria. Pero lo pedíamos todos los días. Siempre teníamos una caja grande donde dejábamos que la gente pusiera parte de su compra si querían.

De esas tierras recuperadas no quedan nada, la experiencia fue gratificante, en algunos sitios duraron dos años y otra gente recuperó otros lugares y ahora hay huertos que nacen y prevalecen. Pero la idea era revolucionaria. La tierra para quien la trabaja, para el pueblo, la autosuficiencia alimentaria. Era demasiado para un sistema que está bien anclado a costa del sufrimiento de la mitad de la población mundial.

Las ONG's en muchos casos son una ayuda más para la estabilización del sistema neoliberal actual. Una caja de vividores con buenos sueldos y que dejan los quehaceres a voluntarios de buenas intenciones e ingenuos.

saludos

Dayán García en El click del campesino dijo...

Saludos, buen post, y si, concuerdo con usted en muchos aspectos. no le veo sentido a las ONGs, o al menos las veo demasiado utópicas, alejadas de las concepciones reales que las definen,y por supuesto, como en todo, siempre alguien se lleva una gran tajada, saludos

Animal de Fondo dijo...

Quisiera, lo primero, dar la bienvenida a Francisco Mengual. Me gustaría, Francisco, que te encontraras en casa.

Eloi, ya nos vamos conociendo y, como puedes suponer, me encanta contar de nuevo con tu punto de vista. Mucho más en este caso en que pudiste conocer por dentro alguna de estas organizaciones, así que tu experiencia me sirve para confirmar lo que sospecho. Es terrible que hasta lo que aparenta ser un complemento para mitigar las rudezas del sistema de injusticia sea, realmente una faceta más del mismo sistema. Parece que no nos quedan ángulos del alma que no puedan ser explotados. Hasta si sentimos compasión por otros seres humanos, hay un recurso creado que se destina a recoger materialmente la equivocada, por tanto, expresión de esta solidaridad.
Me produce admiración que hayas tratado de poner en práctica tus ideas. Has tenido muchas experiencias que te honran. Algún día seremos más los que pensamos así, y me consuela creer que ese día no esté tan lejano.

Por último, sea también muy bienvenido Dayán García. Tiene un punto de vista distinto del nuestro; nos separan muchos quilómetros de distancia, y estoy seguro de que podrá enriquecernos por esa misma razón.
¡Un abrazo a todos!