viernes, 14 de marzo de 2008

POR QUÉ ME GUSTA CUBA, SEGÚN MARÍA ZAMBRANO


Tener amigos que compartan las aficiones literarias es un privilegio y un estímulo vivificador. Así, gracias al artículo de Maykel González Vivero cada vez me interesa más María Zambrano. Y como él me la ha mostrado entrelazada con José Lezama Lima, he conseguido por fin hacerme con un ejemplar de su correspondencia mutua. Aprovechando la ocasión, he adquirido también las cartas de Bergamín a Zambrano, lo que me ayudará a redactar el artículo sobre Bergamín que tengo pendiente. Y de paso, no he podido resistirme a la tentación de unos facsímiles de Verbvm, Espuela de Plata y Nadie Parecía.
Pues bien, el primer artículo que he leído de Zambrano es el que publicó en la revista citada, Espuela de Plata, en el que nos muestra su admiración por la obra de Kafka, prestándose a analizar dos de sus libros, La Metamorfosis y El Proceso. Hablando de El Proceso, hace Zambrano referencia a su carácter profético, ya que narra en 1924 hechos que se sucederían en 1941, fecha de la edición del número seis de Espuela de Plata donde figura nuestro artículo.
Zambrano nos hace ver que en El Proceso, quien juzga al Señor K es una maquinaria impersonal con la que, por no tener una cabeza humana detrás, es imposible comunicarse. Al leer este pensamiento de Zambrano, inmediatamente lo he relacionado con otro artículo de Soitu que leí hace un par de días, en el que se pregunta si estamos seguros cuando hablamos con alguien por teléfono de que no estamos hablando con un robot.
Es que en España, todo está dominado por empresas. Empresas no sé si españolas o multinacionales, pero que en cualquier caso se parecen mucho a esa maquinaria descrita por Kafka. Estar de acuerdo o no con las condiciones de suministro y precio de cualquier bien, electricidad, telecomunicaciones, no importa nada, en España. Para adquirir infinidad de bienes, los contratos son, en la práctica, de adhesión. Si te gusta, bien; si no, enciende velas. En informática, en impuestos, en legislación; se puede opinar, sí: los robots nos escuchan, incluso puede haber robots que nos den la razón para tranquilizarnos; eso no cambia nada. No me extenderé más en la descripción del problema.
Llevo bastantes años viendo la televisión por satélite de Cuba. Me encantaban las participaciones de Fidel en las mesas redondas. Allí hablaba con todo el mundo, opinaba como un ser humano, no era un robot, no era inconmovible. Pero este artículo no va sobre Fidel; hace unos días me hice eco de la polémica con Ricardo Alarcón en la facultad de Informática. Ricardo Alarcón será lo que se quiera, estará más o menos informado, pero desde luego no es un robot; es un ser humano; es lo menos parecido que hay a un robot.
En occidente, en los países desarrollados, no puede decirse que sintamos que estamos dirigidos por otras personas de nuestra nacionalidad. Yo al menos así lo siento, y lo que siento es que nos dirige una maquinaria impersonal inconmovible, parecida a la del Proceso de Kafka que tan bien describe Zambrano. En Cuba, lo que siento es que hay cubanos que dirigen a otros cubanos. Cuando oigo hablar de los defectos que hay en la Revolución, de los problemas de la vida cotidiana en Cuba, pienso como en otro artículo, Revolución es otra Cosa.
Gracias a Zambrano he descubierto, en parte, por qué me gusta Cuba. Me gusta Cuba porque fue la parte de mí que consiguió liberarse de España, mediante la guerra de su Independencia, gracias a Martí y a Maceo y a tantos otros liberadores. Yo me quedé bajo el yugo de la España de Weyler, que ha evolucionado hasta la situación actual. Cuba se liberó, se independizó, y allí los ciudadanos empezaron a construir las reglas, eliminaron a los robots de sus vidas. Y cuando vieron que otra vez perdían su capacidad de decisión, volvieron a dar un golpe a los reyes, a los tiranos, en 1959; volvieron a liberarse, para decidir por ellos mismos acerca de su destino.
Gracias a Maykel, a Zambrano, a Kafka, creo que hoy comprendo mejor por qué, desde hace tantos años, siento tanta admiración por Cuba y los cubanos.

5 comentarios:

odette farrell dijo...

Me gustó tu artículo...

Aquí en México, desgraciadamente por la información que nos llega de los medios y de los muchos cubanos de Miami hay una información totalmente falsa de Cuba...

Pero como tu yo sé que en Cuba se es mucho más libre que en la mayor parte de nuestros países globalizados :)))

odette farrell dijo...

Lo del teléfono me hizo gracia...

Sabes que tengo una AVERSIÓN muy especial a ese artefacto? No lo soporto.... y un teléfono móvil me parece todavía más atroz! Y con eso que comentaste agregaste muchos más contras para poder seguir despreciándolo :)

Maykel González Vivero dijo...

Cuando alguien delante de mí, no sin cierto énfasis de fanatismo, se ha referido a la Revolución en tercera persona, como una entidad platónica que nos rige, inmóvil y distante, me he disgustado. Creo que para la Revolución vale mejor el nosotros: nosotros, la Revolución.
Yo nací FMESMENOTA, casi un cuarto de siglo después del 59, y hasta hoy creo que, pese a los altibajos y reconceptualizaciones, las dudas y los errores consustanciales a las obras humanas, Cuba se ha edificado a sí misma y navega sola por su propio mar como la isla que es. Más allá de las consignas, que casi siempre se tornan fórmula vacía a fuerza de repetirse es así. Tal vez no sea éste el mejor país que hubiéramos podido tener, pero es el que hemos podido hacer, nosotros mismos, y eso, en realidad, sin ser un consuelo, nos da una gran tranquilidad para dormir y soñar todavía...
FMESMENOTA, gracias a ti por estar atento y mirar debajo de la superficie. Espero que sigas disfrutando la lectura de las revistas origenistas, en su momento fueron heterodoxas y parece que todavía lo son.
Un abrazo de la Isla.

Juan M. Garcia dijo...

Hola:
Nestor, de Argentina, me honró con el Premio Dardo 2008 y decidí incluirte entre mis nominados. Te invito a que visites mi blog Desde Cuba (http://desde-cuba.blogspot.com/2008/03/premio-dardo-2008.html)
Saludos,
Juan

Yolanda Molina Pérez dijo...

La idea de dra un rodeo para llegar a un autor suele ser eficaz como fue en este caso para que pudieses llegar a la Zambrano, esa técnica me ha dado resultado para adentrar a algunas personas que estimo en la obra de Lezama y que se resistían a sus textos, pero Cercanía a Lezama, su correspondencia con Rodríguez Feo y Para leer debajo de un Sicomoro sirvieron de guía para encontara al "gordo", es agradable percibir el respeto que sientes por nuestro país, especialmente porque es mucha la necedad que se opina sobre nosotros, como Maykel creo que lo mejor es saber que lo hecho es nuestra responsabilidad, al decir de Chaplin "adoro mis errores, no quiero renunciar a la deliciosa libertad de equivocarme" y de eso se trata de saber que podremos deshacer el entuerto porque fue tejido en casa.
Disiento del criterio del teléfono, me confieso dependiente de él y más en los últimos tiempos que me trae la voz de mis seres queridos lejos, pero esas voces nunca serán las de robots, son las que cantaron mis nanas y no hay tecnología que pueda suplirlas.
Un abrazo.