viernes, 11 de abril de 2008

LA RUPTURA DE ORÍGENES: LA VERSIÓN DE CINTIO VITIER. DOS DÉCIMAS DE GUILLÉN


No me ha interesado nunca hurgar entre rencillas, así que desconozco por completo las raíces de la desavenencia entre JRJ otros "poetas". Algo grave debió suceder en 1933 entre J. Guillén y JRJ, porque en la edición del 62 de Francisco Garfias de cartas escogidas de Juan Ramón, ya figuran tres "Telefonemas" de éste a Guillén, que paso a copiar:

Madrid, 24 junio 1933
Joge Guillén
Valladolid

Ruégole retire orijinal mío revista.
Juan Ramón Jiménez.


Madrid, 27 junio 1933
Jorge Guillén
Valladolid

Quedan hoy retirados trabajo y amistad.
Juan Ramón Jiménez.


Madrid, 27 junio 1933
Jorge Guillén
Valladolid

Las innecesarias explicaciones las tiene ya X.
Juan Ramón Jiménez.

Aunque muchos digan que era difícil tratarse con Juan Ramón, a mí me parece todo lo contrario, a la vista de sus cartas. Es increíble leer cómo le dice a Valle, a propósito de un libro que éste le había dedicado, Tirano Banderas, que consideraba esa obra menor y de la parte preciosista y amanerada de Valle, la que a él no le gustaba, al contrario que "Divinas Palabras", que le parecía una maravilla. Quiero decir que Juan Ramón siempre llamó a las cosas por su nombre, siempre las expresó directamente al interesado, sin esconderse y a las claras, y nunca quiso que esa actitud tan poco "política" fuera motivo de disgustos. A mí ese modo de proceder me parece sencillo, tal vez porque muchas veces también lo he hecho así; por eso mismo sé que eso que se pretende hacer por verdadera lealtad no siempre sienta bien. A menudo he repetido que seguir la corriente a alguien es un modo poco digno de despreciarlo. Y aunque lo he repetido tantas veces, nunca me ha servido de nada.
Siguiendo el hilo de la narración de Marcelo Uribe en la introducción a la edición facsímil de Orígenes, Juan Ramón escribió a Lezama:
Querido Lezama:
Jorge Guillén me atacó con sus décimas y nonas de Orígenes y en Orígenes le respondo. Es necesario desenmascarar a los traidores.
Suyo siempre,
J.R.J.
Relata después Marcelo Uribe:
Según Efraín Barradas, Juan Ramón Jiménez tomó la décima de Guillén "Desnuda Perfecta" como una crítica o parodia de "vino, primero, pura", famoso poema suyo.
Y transcribe la versión de los hechos que refiere Cintio Vitier:

"En cuanto a la ruptura entre Lezama y José Rodríguez Feo, es una enredada historia de la cual tengo la siguiente versión. Un día que celebrábamos una fiesta familiar -creo que era el cumpleaños de nuestro hijo Sergio-, Lezama nos dijo que estaba muy preocupado por la colaboración que Juan Ramón Jiménez había enviado para el número que proyectaba dedicar al centenario de Martí, ya que contenía duros ataques contra Vicente Aleixandre y Jorge Guillén, quienes eran también amigos nuestros. Recuerdo que comentó que este tipo de ataque no era propio del estilo de Orígenes y mucho menos en un número dedicado a Martí. Según nos dijo había escrito a Juan Ramón tratando de convencerlo de que enviara otra colaboración, y desde luego no publicaría aquellos ataques en el número dedicado a Martí, como así fue. Juan Ramón, sin embargo, se mostró intransigente y alegó que había sido ofendido desde las páginas de la revista y tenía derecho a responder. Resultó que, efectivamente, en un número anterior se había publicado una décima de Jorge Guillén en que ripostaba el juicio de Juan Ramón sobre los "poetas profesores". Como aquello estaba escrito, diríamos, en clave, no nos dimos cuenta. Lo que la décima venía a decir era que si algunos poetas se ganaban la vida trabajando como profesores, el que los criticaba, en cambio, vivía de su esposa, cuya voz se oía al final de la décima diciendo: "No te canses, amor". (Por otra parte, aunque no en Orígenes, Aleixandre había declarado que toda poesía "esquisita" era una poesía "mutilada"...)
"[...] Nos expresó [Lezama] además que antes de salir Rodríguez Feo de viaje al extranjero, había revisado deprisa los materiales del número siguiente y nada objetó. Sin embargo, al regresar Rodríguez Feo de España, donde supongo que estrechó su amistad con Aleixandre y Guillén, y encontrarse con el número 34 de Orígenes, en el que se incluían los referidos ataques, le exigió a Lezama una retractación pública que él desde luego no aceptó. Entraron así en conflicto y se separaron.
"[...] Aunque ciertamente no nos pareció "correctísima" la andanada de Juan Ramón contra Aleixandre (como tampoco lo fueron las de Quevedo, Lope y Góngora entre sí), cerramos filas junto a Lezama, a quien lo que le pareció "correctísima", según dice en la "advertencia" del número 35, fue la "publicación de dicho texto. Nuestra participación desde ese momento se hizo más importante, directa y sustancial."

Bien, para terminar, copio las dos décimas citadas de Jorge Guillén, publicadas en el número 31 de Orígenes, bajo el título común de "Epigramas", junto con otras nueve:

DESNUDA PERFECTA
¿Toda luz no espera elegancia,
No exige forma a tanta vida?
Que los alfileres de Francia
Preparen la Venus vestida.
Cheques firme, por tanto, Creso
Para que el régimen de exceso
Transforme en pulcritud el mal
A que un demonio le condujo.
¿Conformar a Venus es lujo
-O la creación capital?

"LOS POETAS PROFESORES"
¿Y qué? ¿Usted me querría
Genial ignaro? ¡Por Dios!
Sostengo mi día al borde
Mismo de la vocación
Sin negocio que me anule,
Sin ocio en que impere yo
Como altanero parásito
De... No te canses, amor.
Trabajar también ahonda
La vida: mi inspiración.

martes, 8 de abril de 2008

LA RUPTURA DE ORÍGENES: CRÍTICA PARALELA


Para Maykel Gozález Vivero y Yolanda Molina, desde la
desazón de saber que yo soy el que copio y ellos quienes
leen; cuando en justicia los tres copiaríamos y leeríamos.

Bien, vamos al desenlace y después vendrá el nudo. Este es el artículo de Juan Ramón que provoca la ruptura de Orígenes. Lo lógico, en un mundo en desarrollo, es que estuviera digitalizado, como todo Orígenes. De momento, lo que está digitalizado son películas mil, que parece hacen el papel del teatro en otras épocas, así que no tengo más remedio que copiarlo. Pienso que el artículo de Juan Ramón se merece una de esas expansiones virales que están de moda, así que, si alguien quiere iniciarlo, no creo que pueda haber un meme más merecido.
En el siguiente artículo copiaré las décimas de Jorge Guillén que ofendieron a Juan Ramón, en el propio Orígenes; razón por la que J.R.J. pidió a Lezama contestar en el mismo medio. Más tarde, mostraré los nombres de los que quedaron fieles a Lezama y a Juan Ramón, publicando en el siguiente número del Orígenes de Lezama; y los nombres de los que se pasaron a González Feo, que prefirió ser amigo de Aleixandre y de Guillén. Por fin, plantearé la pregunta de si es estéril la poesía española en España desde entonces.
A simple vista se advierte que el artículo de Juan Ramón es largo para un blog -no así para una revista como Orígenes. No obstante, he pensado que valía la pena sacrificar comodidad a verdad y que cortarlo en dos partes podía incurrir en el defecto de cambiarle el sentido.



CRÍTICA PARALELA

ÉL NO PUEDE
(Examen y defensa)

YO soy superior al misterio que me rodea. Él no puede decirme todavía lo que yo podría ya oirle y entenderle.


ESTAS CICATRICES

Y me he hecho una línea de vida; he tendido de mi nacer a mi morir, con amarras a las dos orillas, un hilo tenso, intenso. Cada vez que esta línea se interrumpe, tengo que anudar el hilo roto, como puedo.
Estos nudos, digo, estas cicatrices son la cuenta de mi fracaso para unos y de mi gloria para otros. Pero lo que yo sé bien es que de cada cicatriz me sale un pájaro de fuego.


A UNA VIOLETA

VIOLETA López Suria, puertorriqueña fililí ¿de veras le gustan a usted las orquídeas más que los nardos, los claveles o sus hermanas las violetas?
Es verdad que las orquídeas, por no sé qué prejuicio humano, parecen menos naturales que las demás flores; pero seguramente lo son tánto [sic], es decir, son tan artificiales como esas otras flores que lo parecen menos; ya que la naturaleza es siempre tan artificial de tiempo y espacio. Una espiga, otra, otra, otra, hacia la espiga "nunca mejor".


CUANTO MENOS

LA naturaleza inconciente no es para inspeccionarla toda, sino para sorprender en ella lo mejor, lo más hermoso. ¡Pues cuánto menos podrá ser inspeccionada la obra de un hombre que lucha con su conciencia! En ella, cada otro podrá sorprender algo. Y para algunos será útil hasta lo peor de lo sorprendido.
Este es mi destino de hombre, hacer lo peor y lo mejor para que otros me lo sorprendan.


RESPUESTA CONCISA
A un mutilado auténtico

VICENTE Aleixandre escribió hace algún tiempo en la revista "Ínsula" de Madrid, y entre otros aforismos de imitación evidente, que "un poeta esquisito es siempre un mutilado".
Como Vicente Aleixandre es bastante conocido en España y fuera de España también, gracias a la camaradería poética obligada en las actuales circunstancias españolas, no debió nunca escribir esa simpleza que fatalmente tenía que caer sobre su misma frente como la saliva de un escupidor que escupe a lo alto. (Muchos, menos vanidosos, que él, han escrito a uno, burlándose del jactancioso.)
Esquisitez es armonía completa sensorial, instintiva y conciente; poesía de hombres enteros. Y yo no sé si un poeta mutilado de una uña (yo no estoy mutilado de nada) podrá ser esquisito. Pero supongo que un mutilado corporal verdadero, un hombre estirpado por operación quirúrjica, como lo es V.A., no puede escribir poesía esquisita ni siquiera grande, que es la que viene después de la esquisita.
V.A. es un existencialista de butaca permanente; y que escribe imaginaciones por serie, en álbumes de fantasmas sucesivos. La escritura de V. A., verso o prosa, no es más que una serie de estampas forzadas, sin vida verdadera; un friso decorativo de una biblioteca particular secreta. Nada grandioso, nada gracioso, nada fabuloso, nada sagrado, nada profano, nada divino, nada humano. Calcomanía, manía de calco. Simulo y disimulo, en forma amarga.
Poemas y más poemas en un verso libre sin calidad ni individualidad albuna [sic] de duración, que, en realidad, parecen, como los de Luis Cernuda, traducciones de poemas mejores no comprendidos del todo. ¿Qué puede dar esa escritura a los jóvenes? Nada. (Como la de Guillén y Salinas, es vía muerta.) Los poetas más jóvenes españoles que tienen voz, un José María Valverde, un José Hierro, un José García Nieto, una Juana García Noroña, etc.), [sic] no pueden turiferarle. Otros poetas hay que siguen influyendo, desde hace cincuenta años, en las juventudes sucesivas de habla española. Y siguen porque saben pasar su antorcha; no apagarla guardándosela debajo de la chaqueta o del corsé.


PARA QUE LES REALICE TODOS LOS SUEÑOS

DIOS es como un hombre superior provisional que muchos hombres necesitan para que les realice todos los sueños que ellos no pueden realizar, como en un milagro. Y que va quedando cada vez en lo menos práctico, a medida que los hombres, menos inferiores cada vez, pueden realizar esos sueños.


EL AÑADIDO TONTO

CUANDO yo tenía 17, 18, 19 años, evitaba el detalle realista en mi escritura, o lo cubría con velos más o menos ideales. Yo no sabía entonces que lo más ideal es nada sin lo más real de donde sale como verdad de contraste.
Al correjir reviviéndolos mis poemas antiguos, les dejo lo anecdótico que tenían de fundamento, o lo imajinado, con el acento original [sic]. Lo que les quito es el añadido tonto , y a cambio de la sustitución verdadera; que, aunque no la señalé entonces, quedó grabada en mi recuerdo como pidiéndome que la salvara.
Y estoy contento de haber podido salvarla.


CONCIENCIA EN MARCHA

TODO puede ser sucesión innumerable de innumerables formas; deshacer y rehacerse una vez y otra.
Sin embargo, cuando parezca que la sucesión se encuentra a gusto en un aspecto determinado, está bien dejarla descansar en él. Porque es posible que la sucesión tenga también necesidad de descanso
Y hay que pensar en el derecho de la sucesión, que es conciencia en marcha, a un aspecto particular suyo.


ACCIÓN DE GRACIAS

a la universidad de México en jeneral y a Alfonso Reyes en particular, por mi nombramiento y mi representación de Doctor honoris causa de dicha Casa de Estudios.

SEÑOR Rector, Señores del
Claustro de la Benevolencia,
¡gracias por llevarme a ese arco
de la ancha alteza fraterna!

Mi más querido Alfonso, Fénix
de alas abiertas, siempre nuevas
en los moldes del llamear;
gracias por lo que representa
representar hoy a un caído
en esta zanja siempre abierta,
ante la Casa del Saber
que me confiriera tal lengua:
Signo que yo no merecía
por poesía ni por ciencia.

Bien sé que sólo la Amistad
me regala tan clara ofrenda,
la amistad que, con el amor,
es lo que nunca es de otra tierra;
y si yo soy el español
que tal convite recibiera,
¡quién pudiera ser una España
y significar su belleza,
mi más querido Alfonso Reyes,
ante la presencia y la ausencia
de la noble mejicanía,
plumas en nota y lira en letra
(Genaros, Enriques, Alfonsos)
que en vida española latieran!

¡Manos llenas, ojalá os llegue
lo que os tiende mi mano llena!

(1952).


A LO MEJOR DE LOS DOS

SI yo soy pensativo y sensitivo, en lo peor de lo mío habrá una sensitividad y una pensatividad por las cuales el hombre menos cultivado podrá llegar un día a lo mejor mío y a lo mejor de él.


SOBRE LA POESÍA PURA

MATILDE Pomès, la gran amiga de Valéry, de Gide, de todos los grandes escritores franceses contemporáneos, publicó, hacia 1920, en el Figaro de Paris una conferencia sobre la "Poesía pura", en la que decía que el concepto partía de España.
Así era y así es. En 1908, yo publiqué mis "Elejías", el primer libro de las cuales se llama "Elejías puras". Y ¿qué quería yo decir con esa "pureza"? Quería decir que yo pretendía que aquellos versos eran o podían ser "todo y sólo poesía", "mera poesía", "pura poesía". Como cuando decimos de una muchacha, por ejemplo, que es gracia pura, es decir, toda gracia y sla gracia.
Los críticos empezaron a decir, como siempre, las mayores tonterías, sobre la pureza poética, en este cso, confundiéndola con la cantidad, con la moralidad, etc. No, nada de edso. La poesía pura puede ser, decía yo, todo lo demás, si es pura; puede ser casta o lasciva, puede venir del estiércol o del diamante. Lo puro en poesía no tiene nada que ver con la moralidad. Y además puede ser oscura o demoníaca.
En Francia se empezó a hablar de poesía pura después de 1917, cuando Valéry vovió a empezar a escribir en verso y publicó "La jeune parque". Y como Francia es París y no Madrid, en París prendió la mecha, y la bomba de la poesía pura llegó a todo el mundo. Todo el mundo puede leer cuanto se ha escrito, desde el abate Brémond hasta el día sobre el tema. Yo sólo quiero señalar una equivocación de Jorge Guillén, que escribió, en la Antolojía de Gerardo Diego, que su poesía era pura, "ma non troppo". Lo cual querría decir que lo que él escribe es poesía, pero no mucho, y aun cuando esto es verdad, no es lo que él quería decir que es, ni lo que es en puridad, poesía pura.


TRES RESPUESTAS A UNO SOLO


1.

VIRTUOSISMO

VIRTUOSO puede y debe ser el intérprete, no el creador.
El creador no, porque la creación es interpretación orijinal del universo y no puede ser exacta; sí el intérprete, porque la interpretación de la creación, sea ésta lo que fuere, es copia y por lo tanto debe ser exacta.


2.

AL MÁS IMPOSTOR MÁS HIPÓCRITA,
en defensa de un inocente

(En la Residencia de Estudiantes de Madrid, y hasta 1913, cuando los estudiantes pasaban por la puerta del cuarto de los tres hermanos señalados como arteros, se tapaban la nariz).
(El día de su llegada a Murcia, ¡nevó!

De una carta de Gabriel Miró, publicada en Madrid).

¿TU y el su cicuta en Babel
¡Mi ley tu sentencia en España,
donde fuiste astuta alimaña
en el más trájico cuartel!

"Si multiplicaste a Claudel
como asesino de españoles,
que sean diarios los soles
en recordarte tus vilezas,
con un desfile de cabezas
entre sangrientos arreboles".


y 3.

UNAS CARTAS

escojidas de la copiosa correspondencia conmigo de J.G. Lo invito a que publique algunas de las mías a él, si le ha convenido conservarlas:

Valladolid, 8 de Abril de 1924.

Mi muy querido amigo: El jueves próximo llegaré a Madrid, con propósito de pasar la primavera en esa ciudad. Mi dirección: Almagro, 31. Dígame, se lo agradeceré, el día y la hora en qué podré visitarlo. Tengo extraordinarios deseos, acumulados sin cesar en tantos meses de ausencia, de charlar con usted. -La prosa que le mandé para "Indice" requiere correcciones y variantes que le llevaré. ¿Y "Sí"? Los aforismos que acabo de leer de usted, ahora que no está usted aquí lo diré, son de un acierto, de una justeza sorprendentes. Muchos me los apropio en absoluto. Otros suscitan la más fecunda contradicción. En calidad de aludido por su "He aconsejado a mis amigos" le he mandado unos versos a Juan Guerrero Ruiz, que, por cierto, lleva con un tacto exquisito su hoja literaria. El libro de B. es inteligente salvo en lo de Ortega y en lo de Valéry.

Siempre muy suyo, entre "sus mejores amigos",
J.G.

Murcia, 25 de Mayo de 1926.

Mi muy querido Juan Ramón: Salinas y Bergamín llevaron, con mis saludos, el ancargo de darle noticias mías, esas noticias que habrían podido ser epistolares. Hoy le mando poemas. Los primeros habían sido ya entregados al tenaz y gemebundo Vela en las ultimas vacaciones. Pero ahí van, porque quiero que los conozca así, mecanografiados por nuestro Juan Guerrero, antes de que aparezcan "occidentalizados".
De la primera parte, décimas, le mando cuatro terminadas o casi terminadas. Pronto tendré listas más. Si quiere publicarlas en el primer cuaderno, publíquelas. Si llegasen tarde, o no fueran necesarias, entonces completaría el envío pronto, y podría aparecer entera la serie en otro cuaderno. De todos modos haga usted, querido Juan Ramón, lo que tenga por conveniente. Yo estaré siempre de acuerdo y encantado.

Hasta muy pronto, y siempre muy suyo, con un abrazo,

J.G.


Valladolid, Constitución 12, 16 Octubre, 1927.

Querido Juan Ramón: No tengo terminado ahora, de los poemas últimos, mas que ese romancillo que le mando. Es muy poco, pero no tengo hoy más. Y no quiero retrasar mi envío. Para los otros próximos números de "Ley", le enviaré muy pronto, en cuanto las acabe, algunas otras cosas.

Le abraza con todo afecto

J.G.

Valladolid, 20 de Noviembre, 1927.

Mi querido amigo y poeta: No quisiera faltar a la cita de "Índice", último número. Estoy dando cima a varias prosas, en esta se mana. Yo no sé cuáles mandarle. Preferiría enviárselas todas para que usted escogiese las que más le conviniesen. Pero ante todo necesito saber la fecha última de admisión de originales para ese número. ¿Quiere usted tener la amabilidad de señalarme un plazo?
Con esas divagaciones, y otras cuantas más, ya en borrador, podríamos formar un tomito, titulado por ejemplo "Ventolera" en singular. Podría estar listo el año próximo, y si usted lo aprueba, figurar en la biblioteca de "Índice"?. ¿Qué le parece? Esto es ponerse en firme. Quiero así comprometerme con usted y sacudir mis perezas y mis recalcitrantes escrúpulos, par acabar algo y, claro, ofrecérselo a usted, que tales palabras de aliento ha tenido para mis comienzos, y que por haber llegado en ese instante y proceder de usted, son para mí únicas e inolvidables. Sigo con afán ese "Diario estético" suyo. ¿Cuándo viene "Belleza"? No olvide de señalarme la fecha a que antes me refería. Suyo siempre, con exaltada devoción,

J.G.

Valladolid 29 de Diciembre de 1927,

Mi muy querido amigo y maestro: Llegó "Belleza" con su carta. ¡Muchas gracias! ¡Perfecto aguinaldo! De nuevo, el placer de internarme por ese universo aprte que es cada libro de un gran poeta, de un verdadero poeta. Estoy asombrado. Y la lista de los libros representados por esta última antología y por las anteriores, me abruma, me confunde, me maravilla. ¿Cómo aunar lo fecundo y lo raramente perfecto? Hasta ahora han sido términos irreconciliables. O la fierza en grueso (Hugo, los Españoles) o la pureza escasísima (Mallarmé, Valéry) Yo ne sé, hoy, más que de usted a un tiempo profuso y estricto. ¿Cómo, cómo? No lo sé. Esto me deja estupefacto. Muchas gracias de lector y de aprendiz, entendiendo este último concepto en toda la amplitud liberalísima que este oficio exige.
¡Qué bien, esa nueva revista! Nunca habrá bastantes buenas. ¡Bienvenida sea! El título, donoso, y es necesario contrapesar la gravedad de otros, también necesarios. Ahí van, en cuartillas adjuntas, dos envíos: uno el de prosa, "Silva", yo preferiría que apareciese en el último "Índice" porque es, de los dos envíos, el más antiguo y el que corresponde a las demás cosas mías de "Índice". Los versos "Poesías", siempre que usted no disponga lo contrario, y es usted muy dueño de disponerlo, me complacería releerlos en "Sí". Son contemporáneos del nacimiento y pronunciamiuento de la nueva revista afirmativa. En todo caso, haga usted lo que considere pertinente.
No he recibido el volumen de Benjamín Palencia. Las primicias de "España" me tienen impaciente. Mientras sigo aquí, a Madrid no iré hasta la primavera, no olvide usted que sus cartas son el necesario complemento de sus libros para este su devoto en arte y en amistad, muy cordialmente suyo
JORGE GUILLÉN


LO HE COMPROBADO

HAY un poder, una fuerza en la naturaleza que, sea lo que sea y como sea, responde al convencimiento que uno tenga de que ella responderá.
Lo he comprobado durante toda mi vida. Más aún, toda mi vida se me ha realizado sobre este inmanente convencimiento mío.


EL EXOTISMO

EL exotismo natural y el literario están ya terminando gracias a la disminución progresiva del espacio y el tiempo de los viajes jenerales por nuestro mundo; al conocimiento mayor de otras lenguas (la lengua es lo que nos separa verdaderamente) y a la vuelta a lo elemental. El caqui es igual naturalmente que la manzana como la orquídea de antes, que las violetas.
Todos seremos naturales, al fin, indíjenas iguales de un planeta. Y esta naturalidad no es sino artificialidad, repito, ya que no hay nada más artificial que la naturaleza.
De modo que, en resumidas cuentas, queridos pernasianos [sic], el exotismo era natural.


¿POESÍA DE COLORES?

¿Y qué es poesía negra? ¿La poesía negra, es decir, pintada de negro, que escriben los blancos? Entonces, la poesía blanca que escriben los negros ¿se llamará poesía blanca porque esté pintada de blanco? No, no hay tal poesía blanca ni negra.
Que un blanco diga que escribe poesía negra o poesía mulata, porque imite movimientos o palabras esteriores de los negros, más o menos auténticas, danza, canto, gritos, etc., es una tontería. La conciencia de un negro, si es distinta que la de un blanco, sólo el negro la podrá espresar. Y si esa parte moral es lo mismo en uno y otro, ¿por qué teñir su espresión con una palabra del color de una piel?
Lo mismo que de lo negro, entiéndase bien, acabo de decir de lo mulato. No porque lo mulato sea fundición de negro y blanco, cambia el asunto; o sinço digamos todos los blancos poesía blanca de nuestra poesía. Porque decir poesía mulata a la que escriba un mulato sería lo mismo que decir poesía amarilla a la que escribe un esquimal o poesía cobre a la que escriba un indio, es decir, a las de razas mezcladas más recientemente.


PERO NO

CASTIGAR, castigar a la poesía (sin hacerle daño) aunque no para perfeccionarla.


CORREJIR Y DESCORREJIR

PRIMERO fuí desaliñado; luego, correjido; después, descorrjido. Pero ¡qué desgracia la mía; descorrejir es para mí correjir otra vez!
Entonces... Porque a mí nunca me ha gustado lo redondo sino lo picudo; no me han gustado los números pares, sino los impares; no la simetría en sí sino en relación al infinito; no lo perfecto, sino lo completo. Y sin embargo, tengo que repasar, ya que mi conciencia se mete, inevitable, en mi desconfianza y en mi reconfianza; y esto es todavía una desgracia mayor para mí.
Instinto ¡bendito seas! ¡Quién pudiera tenerte siempre, instinto confiado! ¡Quién pudiera fiarse siempre a ti, instinto!


ES INDECLINABLE

OTRO de los críticos de mi ser en vida, dijo que él necesitaba del testo de un poeta, para espresarse.
Si un hombre, más o menos crítico, es tan estúpido que necesita del testo de un poeta para espresar su propio amor, dolor, fervor, o lo que fuere, muy estúpido ha de ser el testo del poeta y el poeta del testo que él necesite.
La poesía no es una intermediaria estúpida para estúpidos; no es una celestina para sempronios ni para calistos. Es indeclinable, es sólo para uno y para uno que es indeclinable. Y si es bella, ¿qué más puede desear el enamorado, el dolorido o el fervoroso?


EL ORIJEN

Lo que me importa a mí es el orijen en sí mismo. El orijen de dios, del mundo, de mi conciencia, etc., eso me importa menos.
Si yo conozco el orijen abstracto, conoceré el abstracto fin. Y ¿qué más necesito?


MIS RESPUESTAS CRÍTICAS

MIS respuestas críticas (respuestas, entiéndase bien, porque yo no ataco nunca el primero, sino que me defiendo, sobre todo en lo histórico) no están nunca relacionadas con ningún asunto político.
Yo soy libre y tengo amigos y enemigos en todos los partidos políticos; porque yo no me uno nunca incondicionalmente más que a las ideas porque yo no he "militado" jamás en partido alguno, ni he recibido mercedes de ningún político. Mis amigos son de los que respetan al consecuente libre antes que al vacilante equilibrista.
Pues a esos equilibristas embozados de la literatura les responderé siempre con dureza.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
(1952-1953)

jueves, 3 de abril de 2008

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


A Joselu, que es profesor y amigo y enseña a sus alumnos la maravilla; no como los otros "catedráticos" a que se refiere este artículo.

Pretendo escribir en las siguientes entradas un resumen de los sucesos que dieron lugar, a finales del año 1953, a la ruptura de Orígenes. A mi juicio, esa ruptura es una explicación capital del devenir de la literatura en lengua española. Como Saulo de Tarso, creo haber visto la luz. A la inversa de Saulo, siempre he barruntado la realidad de la cuestión, lo que me ha evitado perder mucho tiempo leyendo mala poesía y malos poetas.
Como primera introducción a mi afán, voy a publicar aquí, hoy, un artículo que me editó la revista Agua en el año 1994, en el ejemplar del mes de junio. Tengo que decir que tal revista fue una aventura literaria que vivimos en su día diez amigos, financiándola nosotros mismos para ser libres. Se editaban unos quinientos ejemplares; doscientos cincuenta de ellos se enviaban por correo a distintas universidades del mundo; los otros doscientos cincuenta se dejaban, de veinte en veinte, sobre el mostrador de un bar donde se reunía el "consejo de redacción" en aquellos tiempos, para que quien quisiera se la llevara a su casa. Tenía en su cabecera un lema, que nunca se cambió: "Aunque en el agua mueras, canción, no has de quejarte". Se imprimía con buen papel, buenas prensas y una edición cuidada. Duró doce o catorce años.
En cuanto al artículo sobre Juan Ramón, es largo y tal vez el tiempo ya ha empezado a desgastarlo. Jorge Guillén está mucho más olvidado que entonces, como tal vez le corresponde. También advierto que ahora habría intentado yo ser menos directo y más comprensivo con algunas situaciones, señal de que voy envejeciendo también. Aquí va, tal como se publicó:

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Por alguna razón escondida, el libro de Rafael Alberti "Marinero en Tierra" comienza con una carta-prólogo de un tal Juan Ramón Jiménez. Hay quien opina que ese señor Jiménez es un seudónimo del propio Rafael Alberti; hay quien dice que bajo tal nombre se esconde la figura de una amante del autor, contemporánea de María Teresa León, a quien Alberti añora todavía. Por último, se sabe que un grupo de profesores universitarios sostiene que el bondadoso Alberti quiere con ello mantener en el recuerdo, aún en nuestros días, a un oscuro escritorzuelo exiliado, anterior a la guerra civil, tal vez español o hispanoamericano.
¿Están en lo cierto los profesores universitarios? Si pensamos en las características generales de estos profesores, podemos dudarlo. Los profesores no suelen seguir el consejo de Matisse, o más bien, por definición, no lo han seguido. Matisse decía: "Si fuera un pintor joven me buscaría un trabajo con sueldo fijo y sería independiente y podría pintar lo que me diese la gana. Eso no perjudicaría a mi arte. Lo que me haría daño sería verme obligado a pintar postales, cursilerías. Trabajar en un banco o cargar ladrillos me parece bien". Los profesores deben, en primer lugar, enfrentarse a una oposición y a unos estudios convencionales para serlo; eso implica aceptar multitud de juicios de valor ajenos en materia de belleza y de gusto, ya que a menudo es necesario opinar de lo que no se ha podido leer. La literatura crítica española está repleta de malentendidos que se repiten con las mismas palabras a través de los siglos; una vez que se ha adquirido autoridad -y hay que hacer muchas concesiones y sacrificios para lograrlo- no es posible aducir ignorancia para no emitir una opinión. Así pues, los profesores, críticos por oficio y no por afición, resignados a repetir diriamente las opiniones que no han podido contrastar, con frecuencia se equivocan. Las historias de la literatura más ajustadas a la realidad son las de los aficionados, que pueden permitirse el pasar de largo por un siglo o por un autor mediante la breve confesión de que tal siglo o tal autor no es de su interés. No es posible imaginar a Azorín catedrático.
Es tal vez ésta la razón por la que la crítica se equivoca en la valoración de los autores de poesía española de este siglo [el siglo XX]. Causa una gran tristeza contemplar cómo se confunde a los estudiantes con la valoración que se les exige aprender acerca de nuestros poetas. Esta valoración habitual sustenta que los autores de la generación de la dictadura -que ellos disfrazan aludiendo al año 27, por ver si con esa cifra abstracta olvidamos quién gobernaba el país desde el año 23, año en que tales poetas comenzaron verdaderamente a florecer- son los instauradores de un nuevo Siglo de Oro; establecen como pilares básicos del grupo a Federico García como poeta para los profanos y a Jorge Guillén como poeta para entendidos; por fin, dejando de lado la gran maraña de consideraciones eruditas y valoraciones críticas con que adornan sus juicios, relegan a Juan Ramón Jiménez hasta un escalón ínfimo del siglo, apoyándose sobre todo en ciertas cualidades de rareza de carácter y de excentricidad de conducta que han inventado.
No sé a quién se debe el origen de la maledicencia imperante en el ámbito universitario acerca de Juan Ramón; intuyo que algo de culpa puede atribuirse a Luis Cernuda, que aduló tanto a Jiménez mientras Jiménez vivió y que con motivo de su muerte escribió de él palabras tan terribles. Para quien esté interesado en la verdad, diré que a mí me basta para juzgar la relación Cernuda-Juan Ramón con sentir la envidia destilar de los escritos de Cernuda y la bondad de las cartas de Juan Ramón. A quien busque razones más objetivas, le remito al artículo que Cernuda publica a la muerte de Juan Ramón y que titula aludiendo expresamente a Jiménez-Jeckyll-Hide, alusión que posteriormente elimina de sus obras completas pero que queda íntegra en el contenido del artículo. Sea quien sea el que da comienzo a los malentendidos sobre Juan Ramón -en resumen, la envidia, sin acepción de personas-, vamos a tratar de apuntar, en los párrafos que siguen, la que podría ser la razón objetiva de estos errores. Si la causa que voy a exponer es acertada ello implica que el destino es el único responsable de esta equivocada valoración, que, por tanto, probablemente se seguirá perpetuando, al menos hasta que la etimología profesor-prostitutor no cambie.
Para que nuestro análisis pueda ofrecer un contraste mayor, enfocaremos la polémica en los dos opuestos, es decir, Juan Ramón como el odiado de los profesores y Jorge Guillén como su preferido; para empezar exponiendo nuestro principal argumento, es preciso aludir a alguna de las opiniones de Azorín acerca de la poesía clara y de la poesía oscura.
Dice así Azorín: "¿Versos claros? ¿Versos oscuros? Todo el mundo escribe versos claros, y nada hay más raro que unos versos claros que sean bellos. Pocos son los que escriben versos oscuros, vulgares. (...) Lo cierto es que ser oscuro en poesía es cosa que está al alcance de cualquiera. Si el poeta que escribe versos es persona prestigiosa, los versos serán buenos. En la región de la poesía enigmática, todo depende del prestigio personal del poeta. Son buenos los versos si el poeta tiene prestigio; son malos si el poeta no es más que un hombre mediocre. Todo es cuestión de autoridad en esta materia. Todo lo fiamos en lo que nos digan los hombres que gozan de respetabilidad. ¡Cuántas cosas se ven en los poetas lóbregos! Se ven después que las han visto escritores renombrados. Se ven cuando nos han dicho que, en efecto, allí en los enigmáticos versos, existe lo que dicen que existe".
Sigue diciendo Azorín: "Escribe mucha gente versos claros; los escriben los poetas que no se deciden a escribirlos lóbregos. Escribir versos claros y que tengan un contenido de sustancia poética es algo más arduo que hacer lo contrario. En un verso claro, ¿qué es lo que podemos ver? Las palabras allí están en su recto significado; no hemos construído la frase laberínticamente. Se dice lo que se dice y nada más. ¿Cómo podremos encandilar al lector?".
¿Vais viendo por dónde va nuestra explicación? ¿Veis que, como corolario de todo lo expuesto se comprende que es mucho más fácil también comentar versos oscuros que versos claros? Para comentar versos claros es preciso indefectiblemente comprenderlos. Es necesario, además, ser capaz de captar el núcleo poético de los versos. ¿Y cómo exponer con palabras sencillas ese núcleo que tan pocos poetas saben expresar? ¿No será preciso ser un poco poeta para poder explicar algo de poesía? En cambio, explicando versos oscuros, todo es fácil. La explicación de los versos oscuros se sustenta en la autoridad del que los explica. Y de tal autoridad -ya que no de la sensibilidad necesaria- no cabe duda de que disponen los profesores, que pueden aprobar o suspender a su antojo. Y así los profesores van perpetuando sus valores castrados y obligando a los adolescentes a que se los aprendan de memoria, porque no hay otro modo, más que abusar de la memoria, de repetir los disparates que se enseñan.
¿Parece a los profesores parcial la opinión de Azorín?¿Puede ser fruto esta opinión de la envidia hacia Jorge Guillén de los seguidores de Juan Ramón? Escuchad a Han Fei, otro envidioso de Jorge Guillén, muerto en el 234 a.C.:
"-¿Qué son los temas más difíciles de pintar?
-Perros y caballos.
-¿Y los más fáciles?
-Los fantasmas. Los perros y los caballos los conocemos porque los vemos todos los días y es difícil pintarlos de forma que parezcan verdaderos. Pero nadie ha visto a un fantasma y pintarlo resulta facilísimo. Un monstruo nunca está mal pintado".
Cuando un verso de un buen poeta nos parece oscuro es por falta de conexión cultural con su ambiente. No hay verso oscuro en Góngora, sino ignorancia del lector acerca de la cultura clásica. Escuchemos a Juan Ramón Jiménez:

El horizonte es tu cuerpo.
El horizonte es mi alma.
Llego a tu fin: más arena.
Llegas a mi fin: más agua.

También Juan Ramón ha sido acusado de oscuridad por los profesores; es evidente que toda la poesía es oscura para quien no la comprende. Aún a quien comprende los versos de Juan Ramón le resulta difícil comentarlos, y del todo imposible elaborar un laberinto de exégesis que dé de comer a quien lo redacta. Son versos que se comprenden o no; más aún, que emocionan o no, aunque no se llegue a su comprensión abstracta cabal, aunque esta comprensión no pueda expresarse con palabras. Escuchemos a Juan Ramón:

Tu cuerpo: celos del cielo.
Mi alma: celos del mar.
(Piensa mi alma otro cielo.
Tu cuerpo sueña otro mar.)

Si quisiéramos hablar sobre el significado de estos versos nos resultaría harto difícil, porque su significado excede su contenido, que no es lo más importante. Lo más importante son sus emociones remotas, que nacen de lo hondo de nuestro ser. ¿Cómo explicar lo que sentimos al ser traspasados por la lluvia o por el fuego? O somos capaces de hacerlo como Juan Ramón o debemos callar. Veamos ahora algunos versos de Guillén, extraídos de su libro fundamental, Cántico [nota actual: y el colmo es que estos versos son los ampliamente corregidos de las últimas ediciones de Cántico; en Orígenes he encontrado de qué calaña eran cuando nacieron]:

PASMO DEL AMANTE
¡Hacia ti que, necesaria,
Aún eres bella! (Blancura,
Si real, más imaginaria,
Que ante los ojos perdura
Luego de escondida por
El tacto.) Contacto. ¡Horror!
Esta plenitud ignora,
Anónima, a la belleza.
¿En ti? ¿En quien? (Pero empieza
El sueño que rememora.)

¿no seríais capaces de escribir un libro con motivo de estos versos? Solamente medio libro, decís? Pues veamos cómo completarlo. Después del pasmo, es bueno que el amante recobre las fuerzas:

PAN
En el pan de tanta miga
-Apretadamente suave-
A más sol de julio sabe,
Dorada quietud de espiga.
La corteza. Siga, siga
Variando el atractivo
Mi gusto. Bien lo acompaña
-esencia que fuese entraña-
El pan, el pan sustantivo.

Leyendo estos poemas se comprende el placer que las personas detenidas en la fase sádico-anal de su evolución deben sentir al excretar a los jóvenes a su cargo una hora diaria de ripios y trivialidades de Guillén. ¿Verdad que ya os sentís capaces de completar vuestro libro? ¿Verdad que a la sensualidad del espíritu del amante ya podemos oponer con este otro poema la espiritualidad de los sentidos? Mientras el espíritu gusta de la carne, la naturaleza produce el pan para que la carne guste del espíritu. Si poco a poco sustituimos el universo corriente por un universo propio de Guillén y nuestro, construído en trescientas o cuatrocientas páginas, tal vez podamos aspirar a la cátedra.
Es obvio que no todos los profesores son indignos. Algunos podrían explicar que Juan Ramón Jiménez desechó la obra de sus primeros treinta y cinco años cuando comprendió el camino que la poesía española debía seguir. Ese camino, que era el de la tradición, aceptaba las premisas del Movimiento Moderno y concordaba con lo que en otros ámbitos estaban haciendo Le Corbusier y Picasso. Tiempo después, un grupo de poetas burgueses apuntaron a algunos de sus fieles al partido comunista y se legitimaron para encabezar la reacción. Tal reacción dura y durará mientras el sentimentalismo sea más accesible que las emociones. Valga decir que durará mientras los profesores no sean aficionados a la literatura.
Si uno de los problemas de nuestro siglo es o no que los profesionales están sujetos al mercado en el ejercicio de su profesión, será discutible en otro momento. Mientras tanto, tratemos de aplicar a los profesores lo mismo que a los médicos: pagarles porque estamos sanos, no sea que nuestro tabardillo les dé de comer.
En nuestros días, casi nadie vive de lo que ama. Demos dineros a los profesores por estar callados y no asistir a clase y reemplacémoslos por las buenas gentes que viven de otra cosa y que con gusto se acercarían a las escuelas a comentar aquello que aman y de lo que no viven. Tal vez entonces nuestra sociedad avanzaría menos lentamente. Mientras tanto, si podemos escoger, leamos a Juan Ramón y dejemos a Guillén para los escolares.
[Ufff]