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miércoles, 8 de julio de 2015

BÉCQUER


¡Qué poco se comprende a Bécquer todavía en la sociedad española! Unos días atrás ayudé a mi hija mayor a repasar un examen de literatura para cuarto curso de la Enseñanza Secundaria Obligatoria. Los mismos tópicos de los libros de texto de mi juventud siguen vigentes. Como ejemplo se muestra: “¿Qué es poesía, dices...”. No es un mal poema, pero los versos que se manosean durante décadas quedan heridos y pierden su capacidad de transmitir la idea original.
Hace mucho pensé que me gustaría escribir sobre Bécquer pero pronto me di cuenta de que no tengo el talento suficiente para hacerlo, así que intenté aproximarme a él a través de Augusto Ferrán, su maestro, y de Bergamín, su discípulo. Bécquer destila una esencia demasiado sutil como para que mis palabras sepan describirla. Me limitaré a esbozar algunas consideraciones superficiales.
Cuando yo era un adolescente, las personas de mi entorno se avergonzaban de su gusto por Bécquer. Las amigas de mi madre solamente confesaban que lo habían leído después de expresarles yo mi admiración por él y lo hacían en secreto y bajando la voz. Todavía lo recuerdo: “pues a mí me gusta, soy así de tonta...”. Les enseñaron que ser sensible era ser cursi.
Siempre he sido inmune, por fortuna, a esos engaños. Desde niño me propuse conservar los dones que recibimos en la infancia: la ternura, la inocencia y la bondad. Los habré perdido a mi pesar, pero nunca tuve intención de mutilarme a mí mismo. Mutilaciones son esas dolorosas extirpaciones que a veces los varones se infligen, por miedo a no ser lo suficientemente hombres a ojos del mundo.
Bécquer refleja esa ternura y esa trepidación íntima de la adolescencia alumbradas por la complicidad y el saber del adulto ya hecho. En Bécquer la destilación condensada de las emociones no es ya un don, sino una afinidad electiva. Nada tan maravilloso como la sencillez que es fruto del conocimiento. “Las personas que no conocen el dolor/ son como iglesias sin bendecir”, escribía Luis Rosales. Y después del dolor, catado en la madurez, elecciones como las de Bécquer son las que nos alumbran.
Bécquer y Rosalía, dos obras del último tercio del siglo XIX, todavía capaces de llegarnos a lo más hondo del espíritu.
Y para que mi hija tenga un ejemplo distinto de “Qué es poesía...”, vayan otros versos aquí:

Su mano entre mis manos,
Sus ojos en mis ojos,
La amorosa cabeza
Apoyada en mi hombro,
¡Dios sabe cuántas veces
Con paso perezoso,
Hemos vagado juntos
Bajo los altos olmos,
Que de su casa prestan
Misterio y sombra al pórtico!
Y ayer... un año apenas
Pasado como un soplo,
¡Con qué exquisita gracia,
con qué admirable aplomo,
Me dijo, al presentarnos
Un amigo oficioso:
“—Creo que en alguna parte
He visto a usted.—” ¡Ah! bobos,
Que sois de los salones
Comadres de buen tono,
Y andais por allí á caza
De galantes embrollos;
¡Qué historIa habeis perdido!
¡Qué manjar tan sabroso
Para ser devorado
Sotto voce en un corro,
Detrás del abanico
De plumas y de oro!
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
¡Discreta y casta luna,
Copudos y altos olmos,
Paredes de su casa,
Umbrales de su pórtico,
Callad, y que el secreto
No salga de vosotros!
Callad; que por mi parte
Lo he olvidado todo:
Y ella... ella... ¡no hay máscara
Semejante a su rostro!

Observad la tensión de los versos de siete sílabas. Sobra decir la multitud de erratas, correcciones y variación de los signos de puntuación que he encontrado al buscar el poema por internet. He usado como fuente la Reproducción digital de la edición de Madrid, Imprenta de Fortanet, 1871. Localización: Biblioteca Nacional (España). Sig.R/33922. 

La obra de Bécquer es breve; sus contemporáneos no lo apreciaron. Y sin embargo, hemos olvidado a otros famosos poetas de su tiempo mientras con él hemos podido mantener una estrecha comunicación íntima. Estrecha, aunque no la sabemos describir. Pero de algún modo la lectura de sus versos nos ayudó, nos ensanchó, nos afinó. Nos hizo reconocernos en sus emociones, nos descubrió que era humano lo que sentíamos, nos dio la oportunidad de no empobrecernos. A mi juicio, pasarán los siglos y los seres humanos seguiremos sintiendo, casi sin decirlo: Gracias, Bécquer.
Y como los clásicos siempre nos hablan de la actualidad, terminemos con unas palabras del propio Bécquer que parecen escritas en el periódico de ayer por la tarde: "Francamente hablando, hay en este mundo desigualdades que asustan."
Vale.

miércoles, 4 de junio de 2014

YO SIEMPRE CULPARÉ LOS OJOS MÍOS

Más versos de Luis Rosales. 
Hace unos días salí a caminar con mi hijo menor, que tiene cierta afición por la poesía. Para amenizar nuestros pasos, me eché al bolsillo un librito en dieciseisavo; una vieja antología editada en 1959. Nos paramos, recorrí el índice de autores; al ver el nombre de Luis Rosales pensé que era una elección segura. Con el paso de los años, los versos de Luis Rosales se han quedado en mi vida. He comprado muchos libros y los he olvidado también, pero todavía recuerdo la trepidación de mi juventud cuando tuve por primera vez en mis manos, fresco de tinta, el Diario de una resurrección.
"Gracias, Luis Rosales, la casa está encendida", podría yo decir ahora, tal como escribió él un día.
Al azar de las páginas encontré un poema que o nunca leí o acaso no entendí. Así que buscando un poema para un niño pequeño encontré otro para las obsesiones de su papá.
He sentido mucho a Cuba, la sigo sintiendo todavía; pero, como aprendí esa tarde de Luis, yo siempre culparé los ojos míos.
Vamos con los versos:

ALBOS SENOS EN PÚBERES JARDINES

Yo siempre culparé los ojos míos
HERRERA

ALBOS senos en púberes jardines.
Silencio y carne viva en llama pura.
Juega el mar a la comba en tu cintura.
Tú sola fin sin inmediatos fines.

Ola en calma tu cuerpo, sin jazmines
profundizan los muslos su dulzura,
alas de amor en la ribera oscura,
con un vuelo callado de delfines.

¡Qué pasmo, abril, en tu menor encanto!
Vuelven el rostro atrás vientos y ríos
-tan humano el milagro-, tercos bríos

profundizan el ser vencido al llanto.
Porque Cuba eres tú me dueles tanto.
Yo siempre culparé los ojos míos.

Abril, 1935

sábado, 21 de mayo de 2011

SPANISHREVOLUTION



Á S. M. EL REY DON FELIPE IV 

MEMORIAL 


Católica, sacra y real majestad, 
Que Dios en la tierra os hizo deidad: 

Un anciano pobre, sencillo y honrado. 
Humilde os invoca y os habla postrado. 

Diré lo que es justo, y le pido al cielo 
Que así me suceda cual fuere mi celo. 

Ministro tenéis de sangre y valor, 
Que sólo pretende que reinéis, señor, 

Y que un memorial de piedades lleno 
Queráis despacharle con lealtad de bueno. 

La Corte, que es franca, paga en nuestros días 
Más pechos y cargas que las behetrías. 

Aun aquí lloramos con tristes gemidos, 
Sin llegar las quejas á vuestros oídos. 

Mal oiréis, señor, gemidos y queja 
De las dos Castillas, la Nueva y la Vieja. 

Alargad los ojos; que el Andalucía 
Sin zapatos anda, si un tiempo lucía. 

Si aquí viene el oro, y todo no vale, 
¿Qué será en los pueblos de donde ello sale? 

La arroba menguada de zupia y de hez 
Paga nueve reales, y el aceite diez. 

Ocho los borregos, por cada cabeza, 
Y las demás reses, á rata por pieza. 

Hoy viven los peces, ó mueren de risa; 
Que no hay quien los pesque, por la grande sisa. 

En cuanto Dios cría, sin lo que se inventa, 
De más que ello vale se paga la renta. 

A cien reyes juntos nunca ha tributado 
España las sumas que á vuestro reinado. 

Y el pueblo doliente llega á recelar 
No le echen gabela sobre el respirar. 

Aunque el cielo frutos inmensos envía. 
Le infama de estéril nuestra carestía. 

El honrado, pobre y buen caballero, 
Si enferma, no alcanza á pan y carnero. 

Perdieron su esfuerzo pechos españoles. 
Porque se sustentan de tronchos de coles. 

Si el despedazarlos acaso barrunta 
Que valdrá dinero, lo admite la Junta. 

Familias sin pan y viudas sin tocas 
Esperan hambrientas, y mudas sus bocas. 

Ved que los pobretes, solos y escondidos. 
Callando os invocan con mil alaridos. 

Un ministro, en paz, se come de gajes 
Más que en guerra pueden gastar diez linajes. 

Venden ratoneras los extranjerillos, 
Y en España compran horcas y cuchillos.

Y, porque con logro prestan seis reales. 
Nos mandan y rigen nuestros tribunales. 

Honrad á españoles chapados, macizos; 
No así nos prefieran los advenedizos. 

Con los medios juros del vasallo aumenta, 
El que es de Ginebra, barata la renta. 

Más de mil nos cuesta el daros quinientos; 
Lo demás nos hurtan para los asientos. 

Los que tienen puestos, lo caro encarecen 
Y los otros plañen, revientan, perecen. 

No es buena grandeza hollar al menor; 
Que al polluelo tierno Dios todo es tutor. 

En vano el agosto nos colma de espigas, 
Si más lo almacenan logreros que hormigas. 

Cebada que sobra los años mejores 
De nuevo la encierran los revendedores. 

El vulgo es sin rienda ladrón homicida; 
Burla del castigo; da coz á la vida. 

"¿Qué importa mil horcas, dice alguna vez, 
Si es muerte más fiera hambre y desnudez?" 

Los ricos repiten por mayores modos: 
"Ya todo se acaba, pues hurtemos todos." 

Perpetuos se venden oficios, gobiernos. 
Que es dar á los pueblos verdugos eternos. 

Compran vuestras villas el grande, el pequeño; 
Rabian los vasallos de perderos dueño. 

En vegas de pasto realengo vendido. 
Ya todo ganado se da por perdido. 

Si á España pisáis, apenas os muestra 
Tierra que ella pueda deciros que es vuestra. 

Así en mil arbitrios se enriquece el rico, 
Y todo lo paga el pobre y el chico. 

Sin duda el demonio, propicio y benino
Aquel que por nombre llaman peregrino, 

Al Conde le dijo, favorable y plácido, 
Cuando su excelencia oraba en San Plácido: 

«Del rey los vasallos compiten tu puesto; 
Destruye, aniquila y acábalo presto. 

Los de la Corona mayores contrarios 
Serán la disculpa para tus erarios: 

Que si acaban éstos con la monarquía. 
Morirá también quien te perseguía. 

Mejor libra en guerra el que es prisionero 
Que el que es sentenciado por el juez severo. 

La causa de todo lo que ellos ganaron, 
No la mataron, sino la libraron.» 

Esto dijo el diablo al Conde Guzmán, 
Y el Conde prosigue como don Julián. 

Consentir no pueden las leyes reales 
Pechos más injustos que los desiguales. 

Ved tantas miserias como se han contado, 
Teniendo las costas del papel sellado. 

Si en algo he excedido, merezco perdones: 
Duelos tan del alma no afectan razones. 

Servicios son grandes las verdades ciertas; 
Las falsas razones son flechas cubiertas. 

Estímanse lenguas que alaban el crimen, 
Honran al que pierde, y al que vence oprimen. 

Las palabras vuestras son la honra mayor, 
Y aun si fueran muchas, perdieran, señor.

Todos somos hijos que Dios os encarga; 
No es bien que, cual bestias, nos mate la carga. 

Si guerras se alegan y gastos terribles. 
Las justas piedades son las invencibles. 

No hay riesgo que abone, y más en batalla. 
Trinchando vasallos para sustentalla. 

Demás que lo errado de algunas quimeras 
Llamó á los franceses á nuestras fronteras. 

El quitarle Mantua á quien la heredaba 
Comenzó la guerra, que nunca se acaba. 

Azares, anuncios, incendios, fracasos. 
Es pronosticar infelices casos. 

Pero ya que hay gastos en Italia y Flandes, 
Cesen los de casa superfluos y grandes. 

Y no con la sangre de mí y de mis hijos. 
Abunden estanques para regocijos. 

Plazas de madera costaron millones, 
Quitando á los templos vigas y tablones.

Crecen los palacios, ciento en cada cerro, 
Y al gran San Isidro, ni ermita, ni entierro.

Madrid á los pobres pide mendigante, 
Y en gastos perdidos es Roma triunfante. 

Al labrador triste le venden su arado, 
Y os labran de hierro un balcón sobrado. 

Y con lo que cuesta la tela de caza 
Pudieran enviar socorro á una plaza. 

Es lícito á un rey holgarse y gastar; 
Pero es de justicia medirse y pagar. 

Piedras excusadas con tantas labores» 
Os preparan templos de eternos honores. 

Nunca tales gastos son migajas pocas, 
Porque se las quitan muchos de sus bocas. 

Ni es bien que en mil piezas la púrpura sobre, 
Si todo se tiñe con sangre del pobre. 

Ni en provecho os entran, ni son agradables, 
Grandezas que lloran tantos miserables. 

¿Qué honor, qué edificios, qué fiesta, qué sala, 
Como un reino alegre que os cante la gala? 

Más adorna á un rey su pueblo abundante. 
Que vestirse al tope de fino diamante. 

Si el rey es cabeza del reino, mal pudo 
Lucir la cabeza de un cuerpo desnudo. 

Lleváranse bien los gastos enormes; 
Lleváranse mal si fueren disformes. 

Muere la milicia de hambre en la costa; 
Vive la malicia de ayuda de costa. 

Gana la vitoria el valiente arriesgado; 
Brindan con el premio al que está sentado. 

El que por la guerra pretende alabanza 
Con sangre enemiga la escribe en su lanza. 

Del mérito propio sale el resplandor, 
Y no de la tinta del adulador. 

La fama, ella misma, si es digna, se canta: 
No busca en ayuda algazara tanta. 

Contra lo que vemos, quieren proponernos 
Que son paraíso los mismos infiernos. 

Las plumas compradas á Dios jurarán 
Que el palo es regalo y las piedras pan. 

Vuestro es el remedio: ponedle, señor. 
Así Dios os haga, de Grande, el Mayor. 

Grande sois Filipo, á manera de hoyo 
Ved esto que digo, en razón lo apoyo: 

Quien más quita al hoyo, más grande le hace; 
Mirad quién lo ordena, veréis á quién place. 

Porque lo demás todo es cumplimiento 
De gente civil que vive del viento. 

Y, así, de estas honras no hagáis caudal; 
Mas honrad al vuestro, que es lo principal. 

Servicios son grandes las verdades ciertas; 
Las falsas lisonjas son flechas cubiertas. 

Si en algo he excedido, merezca perdones: 
¡Dolor tan del alma no afecta razones! 

F. Quevedo.

sábado, 16 de octubre de 2010

EL SONETO DEL PORTUGUÉS


Unas entradas atrás cité un soneto de Elisabeth Barrett Browning.  No sé nada de ella. Lo que sabía lo he olvidado. Pero si alguna vez existe un mundo en el que yo desee vivir -y existirá si alguien lo incorpora a su vida- en ese mundo ha de estar Elisabeth Barrett Browning. Ha de estar, como estará Vallejo, como estará Séneca y Quevedo -tal vez la misma persona- como estará San Julio Cortázar, mi amigo querido Azorín; hasta quedará un lugar para San Silvio Rodríguez, junto a Fernando Pessoa y Juan Ramón; lástima que una de las premisas para estar sea estar aparentemente muerto. O no, porque Silvio no lo está. Ah, las excepciones.
Vayamos al soneto sin más preámbulos. Lo escribió ella, pero pude escribirlo yo, quiere decir pudo escribirlo nadie, pudimos escribirlo todos:

I thought once how Theocritus had sung

I thought once how Theocritus had sung
Of the sweet years, the dear and wished for years,
Who each one in a gracious hand appears
To bear a gift for mortals, old or young:
And, as I mused it in his antique tongue,
I saw, in gradual vision through my tears,
The sweet, sad years, the melancholy years,
Those of my own life, who by turns had flung
A shadow across me. Straightway I was 'ware,
So weeping, how a mystic Shape did move
Behind me, and drew me backward by the hair;
And a voice said in mastery, while I strove,
“Guess now who holds thee ?” – “Death,” I said. But, there,
The silver answer rang,--“Not Death, but Love.”


Yo pensaba una vez cómo había cantado
Teócrito los dulces y los ansiados años,
que parecen traer en las manos un don,
para cada mortal, sea joven o viejo;
y mientras cavilaba esto en su idioma antiguo,
a través de mis lágrimas, veía la visión
de los dulces, los tristes, los años melancólicos,
los de mi propia vida que por turno dejaron
una sombra en mi alma. Me di cuenta al instante,
así entre sollozos, de que una forma mística
se movía a mi espalda y agarrada a mi pelo
me arrastraba hacia atrás, mientras su voz mandaba:
“Acierta quién te coge”. – “La Muerte”, dije, pero
sonó su voz de plata: ”Fue el amor, no es la muerte".



La bellísima traducción es de Ester de Andrés.
He publicado la entrada, que estaba olvidada entre los infinitos borradores de este blog, gracias a un comentario de Alterius, a quien dedico, pues, el soneto. Espero que le guste!

martes, 29 de junio de 2010

UN POEMA DE CINTIO VITIER

Repasando blogs atrasados veo una verdadera eclosión por el ochenta cumpleaños de Roberto Fernández Retamar. Confesaré que hace días que me ronda la cabeza la idea de hablar de dos libritos de Ernesto Cardenal que siempre han andado conmigo. Son los de su primera juventud: Epigramas y la traducción de Catulo y Marcial, que tiene mucha gracia porque creo recordar que hace a Marcial estar en contra de Anastasio Somoza. Bien, repasando estos blogs, encuentro un artículo de Ernesto Cardenal que me ha encantado: "Cena en casa de Retamar". La verdad es que cuando escribí hace unos días el artículo sobre Roberto Fernández Retamar no tenía ningún dato sobre su situación personal o su vida íntima. Apenas si lo conozco por otra cosa que por su poesía. Así que no puede dejar de gustarme ver que Ernesto Cardenal nos da una visión exacta a la que yo tengo en mi imaginación. Ernesto nos la muestra después de acudir a su casa. Yo la obtuve después de leer sus versos. Eso me confirma, una vez más, que el testimonio directo de la obra debe pesar más que las habladurías.
Una lectura lleva a otra, así que también he encontrado un poema de Cintio Vitier a Roberto Fernández Retamar en su sesenta cumpleaños. Lo copio, aclarando que me he permitido rectificar la palabra final del verso trece, ya que considero una errata la palabra arrebatados que nos ofrece La Ventana,  de donde la he copiado:

Entrar, joven Roberto, en los sesenta
es entrar de puntillas a un jardín
donde las rosas fingen que el carmín
en la melancolía se aposenta.

A su sombra, tranquilo, uno se sienta
como si fuera otro, porque, en fin,
vivir en los sesenta es un sin fin
de ilusiones igual que en los cuarenta.

Miente el espejo y yerran los novatos
que cariñosamente nos envuelven
en los presagios de su admiración,

pues nosotros sabemos cómo vuelven
cada día secretos arrebatos
de juventud a nuestro corazón.

miércoles, 16 de junio de 2010

HELADOS DE FUEGO EN LA DULCERÍA DE ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR

Repasando un libro de poemas de Roberto Fernández Retamar he vuelto a sentir patente la admiración que le tengo. Y mi opinión sobre él queda expresada en el título de este artículo. La inteligencia, que siempre es helada, envolviendo la ternura y el arrebato del fuego. Eso es para mí su poesía.
Es también como la cotidiana normalidad de la belleza. Los atardeceres siempre está ahí; nos parecen normales. Los árboles de vez en cuando nos rodean. Yo advierto en ellos una intensa comunicación. Una expresión plena enmascarada en su silencio. Parece que siempre han estado ahí; a veces no nos dejamos abrazar por su existencia. Pero ese silencio, ese dejar que el viento les saque su música serena, como quien no dice nada, es una muestra más de la belleza que nos acecha.
Un hombre apasionado como todos quisiéramos ser. Esa pasión envuelta en cordura define para mí la poesía de Roberto Fernández Retamar. No hay ensueños, no hay adornos edulcorantes de la realidad. No hay ficciones, fantasías, mundos alienados en los que sobrevivir. No. Hay la belleza de las cosas que existen, la intensidad verdadera del amor real, la heroicidad del trabajo cotidiano del que no se proclama sea una cosa memorable para todos. Es solamente una cosa memorable para uno mismo. Pero ese uno mismo, en Roberto Fernández Retamar, somos todos.  Los grandes poetas son universales. Es decir, son alguien porque no son nadie y son todos al mismo tiempo.
Desde mi juventud he querido conservar el llanto fácil de mi infancia, porque nunca pude soportar el empobrecimiento que supone a los adultos fingir que no se siente. O, peor, verdaderamente no sentir. Hace tiempo que no oía despertar en mi ese llanto infantil sin razón y sin causa y hoy, gracias a Roberto Fernandez Retamar, lo he escuchado de nuevo. No era llanto por nada en particular, sino por recuperar de nuevo la emoción, al leer sus poemas, que nos produce comprender que todavía hay hombres, hay causas -que es lo mismo- que valen la pena.
Lamentaré morir sin haber podido estrechar la mano de algunos que fueron mis contemporáneos. Para quienes amamos a Séneca, por ejemplo, o a Francisco Quevedo, tratarlo nos resulta un imposible por la anacronía de nuestra situación. ¿Se comprenderá dentro de mil años que viviéramos el mismo tiempo de Roberto Fernández Retamar, de Julio Cortázar, y no azotáramos los caminos del mundo para llegar a estrecharles la mano? No lo sé. Por si acaso, aquí va hoy la mía tendida de admiración al poeta y al hombre Roberto Fernández Retamar, propietario ahora del fino hilo de seda que tejió, entre otros, en el pasado, Juan Ramón Jiménez.
Vaya un poema suyo de ejemplo.

A MI AMADA

En el Día de los Enamorados, el domingo, he despedido a mi amada.
Subió al ómnibus de la mano de su compañero,
Que en la otra mano llevaba una guitarra remendada.
Se sentaron sonrientes en el primer asiento: ella ocultaba su tristeza con un giro de sus bellos ojos,
Y él estaba ya proyectando aventuras, cacerías, veladas con música.
Los rodeaban nuevos amigos que aún ignoraban que lo eran:
Iban a empezar a conocerse en un largo viaje,
Cambiando de avión en Madrid, en Roma, hasta llegar a su destino,
Su destino de médicos durante dos años.
Fui a buscar una flor, o al menos una hoja de árbol,
Para dársela como hacía cuando ella regresaba cada domingo a su beca.
Pero el ómnibus empezó a ronronear, y tuve que regresar de prisa.
Mi amada había descendido y me esperaba en la calle.
Apenas nos abrazamos. No teníamos tiempo. Quizás tampoco teníamos fuerza.
Regresó a su asiento. Movimos nuestras manos en el aire del mediodía.
Sé que lleva en su maletín dos dólares y unos centavos y una novela alucinada.
Confío en que le duren los tres días del viaje.
Luego empezará su otra vida, su otra novela, de médica en África,
De médica en Zambia, adonde mi hija ha marchado,
En el Día de los Enamorados, de la mano de su gallardo compañero de barba roja.
–Sé útil. Sé feliz. Este triste está orgulloso de ti–.
Te espero siempre, amada.

La Habana, febrero de 1988

sábado, 21 de marzo de 2009

DESLUMBRADORES


Para Maykel, a propósito de su partida y su vuelta de la ciénaga; no puedo decir mas que lo que me dije a mí mismo.

Deslumbradores gozos de un instante
Que parecéis abrir a un mundo claro,
Cuántas veces creí que a vuestro amparo
Descansaría el corazón constante.

Fugaz, iluminada y anhelante,
Rendía el alma yo a vuestro disparo.
Qué luminoso vuestro falso faro,
Qué embriagadora vuestra faz fragante.

Corazón, si me escuchas, no te pares
A contemplar de nuevo sus fulgores
Ni por su dulce luz me desampares.

Mira: descansa ya de tus clamores;
Cambia de rumbo. Ve por nuevos mares
Y busca en el silencio tus amores.

jueves, 1 de enero de 2009

YO ESPERO VER UNOS PÁRPADOS

Yo espero ver unos párpados
cerrados una mañana,
cuando despierte del sueño
larguísimo de mi alma.

Espero que con el día
los párpados se entreabran
y, al buscar la luz, me miren
los ojos que yo esperaba.

Ojalá que al caer la noche,
que todo siempre lo apaga,
me estén diciendo esos ojos
todo lo que yo callaba.

lunes, 15 de diciembre de 2008

DOS POEMAS SOBRE EL AMOR Y LA MUERTE. I


Sé que a veces la muerte colabora,
Apresurando, loca, la partida,
Con el amor, a restañar la herida
Con que a la cara el tiempo condecora.

La voz que se apagó, vuelve sonora;
Vuelve brillante la color perdida,
Y, joven otra vez, vuelve a la vida
La pasada presencia que enamora.

Estas cosas del cauce del olvido
Saca la muerte, pero tú en mi espejo
No verás deshojarse tu reflejo.

Eres ahora la que siempre has sido.
Aún te ama mi niñez, y para verte
No preciso los ojos de la muerte.

miércoles, 18 de junio de 2008

DESPOJOS


Desea dar ya al suelo estos despojos
Fray Luis de León

Razonará el estado en que se halla
Y acudirán los pensamientos fieles;
Desarmarán tus ojos, por crueles,
Mientras el juicio sus razones falla.

Intentará salirse de la malla
En que tus ojos tienen sus cuarteles;
Pretenderá borrarte, aunque sus pieles
Anhelarán ser campo de batalla.

Todo esto el alma conseguir procura
Para alejar tus ojos de su lado,
Para seguir en soledad su estado,

Para olvidar a su enemiga dura.
Después el alma, perdidos ya tus ojos,
Desea dar ya al suelo estos despojos.

lunes, 9 de junio de 2008

SOMBRAS SUELE VESTIR


Sombras suele vestir de bulto bello
Lope

No convencen al alma las razones
Que contradicen a su falso espejo,
Y menos cuando advierte que el reflejo
Se corresponde con sus emociones.

En vez de arrugas, ve condecoraciones;
Ve juventud en vez de rostro viejo;
Y se imagina firme el entrecejo,
Peinando canas en tirabuzones.

Aunque el tiempo su cita ha convenido
Y el alma acude sin cesar, no advierte
Que quien está esperándola es la muerte.

Y como con la vida se ha prendido,
El alma, aunque la vida vaya en ello,
Sombras suele vestir de bulto bello.

sábado, 7 de junio de 2008

CANAS FINGIDAS


A una mujer que había tintado de blanco un bucle de su pelo.

Hasta morir a vuestros pies rendido

Garcilaso

Canas fingidas, que tiñendo un rizo
De su cabello, falso y figurado,
Sobre mi corazón habéis echado
De un solo golpe infierno y paraíso,

Habéis hecho conmigo lo que no hizo
Con ella el tiempo, dictador airado;
Y luego me dejáis abandonado,
Queriendo el alma lo que ayer no quiso.

Se borrarán las canas de tu frente
Y volverás a recibir sonora
A las doradas ondas de la aurora

Que el tiempo apagará incesantemente.
Después, y con las nieves verdaderas,
Me rendiré como con las primeras.

lunes, 2 de junio de 2008

TROYA DEL ALMA



Troya del alma le prestara un rayo
Lope

No te bastó cercarme y oponerte
Con tus crueles fuerzas a las mías,
Ni te fueron bastantes alegrías
Las continuas injurias de mi suerte,

Sino que ya, por arrasarme y verte
Reina desoladora de mis días,
Has entrado a traición donde querías
Y siembras fuego, destrucción y muerte.

Y pues todo lo quemas como sabes,
Aunque entre ruinas solas me has dejado,
Ahora arranco del fuego mi costado

Y te lo envío para que me acabes.
Última sombra donde mi alma apoya:
Mi corazón, como encendida Troya.

miércoles, 28 de mayo de 2008

LOS ÁNGELES DEL INSTANTE


Una breve introducción:
Escribí ocho o diez poemas entre los veinte y los treinta años de mi edad. Nunca he querido publicarlos. Son apasionados; intentan expresar emociones relacionadas con el amor y el paso del tiempo. Los amores correspondidos siempre he preferido vivirlos antes que escribir sobre ellos.
Recibo tanto afecto en vuestros comentarios, que me atrevo a mostrarlos aquí. Nada hay más penoso que encontrar por la calle a un conocido que se dirige a nosotros, arrollador, diciéndonos: "precisamente llevo aquí unos versillos..." Si fuera el caso, espero que me lo hagáis saber.
Tomo generalmente la forma de los cuartetos de la tradición castellana y la forma de los tercetos de la tradición inglesa. Así que se trata de un soneto híbrido.


I
de hierro y de crudeza y fuego armado.
Fray Luis

Llega la nave al fin a puerto oscuro
Rota la vela ya y desarbolada.
Por la herida va el alma derramada,
Y las potencias por el aire puro.

A la muerte no espera en lo seguro,
Porque a la vida el alma está agarrada;
Y se vuelve a las olas, preparada
A combatir al enemigo duro.

Aunque dispuesto el corazón se halla
A defender sus lazos con la tierra,
Y los llorosos ojos, a la guerra,

Y la sangrienta mano a la batalla,
Esto todo lo arrasa el tiempo airado,
De hierro y de crudeza y fuego armado.

domingo, 13 de abril de 2008

MÁS DE JUAN RAMÓN



A Julio Roberto, esperando que sea voz de Guatemala y que me conteste, por lo menos, a la segunda. A Eduardo García, muerto en Cuba en 1961, sabiendo que no podrá contestarme.

De "Estética y ética estética":

CON PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

Cada hombre, amigos cubanos y españoles, puede pensar, sentir y hacer de sí mismo, con relación a una paz acostumbrada, y sobre todo, a una mala guerra, lo que quiera o lo que pueda. Y todos merecerán, con la sola condición de que sean sinceros y honrados, o ¡ay! de que lo parezcan, nuestra consideración absoluta... o relativa.
Sí, sí. Pero ningún hombre, ni uno solo, sea del lado y de la cara que fuese, y sea el que fuere su acuse del destino, se atreverá a dudar ni a sonreír pública ni íntimamente de la fe, la esperanza, la caridad, el noble heroísmo de otro hombre palpitantemente joven y poeta, que deja una hirviente paz y su patria viva para morir con el corazón en la mano, por el mundo que sueña, en otra.
Esta vez, la otra patria ha sido España; el héroe, un cubano: Pablo de la Torriente. Yo, como español del mundo que él soñaba, me inclino ante el ejemplo jeneroso de su muerte.

¿TORRE DE MARFIL, ETC.?

Mi "apartamiento", mi "soledad sonora", mi "silencio de oro" (que tanto se me han echado en cara, y siempre del revés malévolo, y tanto me han metido conmigo en una supuesta "torre de marfil", que siempre vi en un rincón de mi casa y nunca usé) no los aprendí de ninguna falsa aristocracia, sino de la única aristocracia verdadera y posible.
Los aprendí desde niño, en mi Moguer, del hombre del campo, del carpintero, del albañil, del talabartero, del encalador, del alfarero, del herrero, que trabajaban solos casi siempre en lo suyo, con el cuerpo en el alma, y los domingos muchas veces como yo, los desiertos domingos interiores, por la verdad, la fe, la alegría de su lento y gustoso trabajo diario.
Yo era torrero de marfil, para ciertos algunos, porque no iba a los corros del café, de la revista, del casino, del teatro, de la casa de prostitución. No, no iba; no iba porque iba al campo y me paraba con el pastor, o la lavandera; al taller y hablaba con el impresor, el encuadernador, el grabador, el papelero; al hospital a ver al enfermo y la enfermera; a la plaza (mis queridas plazas de Moguer, de Sevilla, de Madrid, de donde fuera), en cuyos bancos conocí a tanta jente mejor, viejos, muchachas, niños, ociosos de tantos trabajos, y con tantas historias y tantos sueños.

De "El trabajo gustoso":

EL CARBONERILLO PALERMO

Era tosco y feote el chiquillo de Palos, con unos claros ojos de fija redondez. Guardaba el carbón en el monte, y lo traía al pueblo en una burra vieja, digo, entre una burra y él. No se montaba nunca en la burra cargada con los sacos, la ayudaba con cuidado de niño.
La burra era para él la compañera de lo más largo de su vida, burra madre, burra hermana, burra amiga. En el campo solo, la burra era su espejo y su eco, lo era todo para él. Le llenaba el monte de vida tibia. Y con ella no se sentía vacío de cuerpo ni de alma por los arenales perdidos.
Aquel invierno la burra cayó mala. El carbonerillo, concentrado su amor, hacía todo lo posible por comprenderla, por adivinar qué tenía, para sanarla. Horas largas, inmensas horas de angustia inesplicable en el monte. Viento en las copas de los pinos, pajarillos ajenos, horizontes más lejanos.
Cuando ya la burra se echó y él no podía moverla, ideó cuidarla, entretenerla a su manera. La rodeó de paja, le traía yerba fresca, le ofrecía su pan y aceite, su sardinilla, su naranja. Se pintaba la cara con almagra y cisco y le bailaba así unos raros simulacros, unas mojigangas estravagantes; le contaba, echado contra ella, unos largos cuentos, le cantaba sevillanas, peteneras, malagueñas con letra propia y alusiva.
Sintió frío y le encendió a la burra una buena candela y se la mantuvo, hora tras hora, hasta que la burra se murió.
"¡Pero la burra se murió contenta!", decía, con su lagrimón sucio temblándole. Contenta la burra comprendida y amada del niño contento; el triste, el humilde trabajadorcillo.

[...]
Se oye mucho que la poesía sensitiva, que es la poesía esencial, debilita, y que es propia de soñador; que no es un empleo poderoso de la vida. [...] El que, como yo, ha vivido mucho tiempo en el campo, sabe que el hombre del campo, rudo en apariencia, suele estar lleno de finura para todo lo sutil que le rodea: nubes, flores, pájaros, aires, luces, agua. Tales hombres ciudadanos, comerciantes, escritores, oficinistas, casineros son quienes creen que es menos varonil espresar estos sentimientos. [...]
No, la poesía delicada no debilita. No se es débil por ser fino, sino por ser esterior; no por sentimiento profundo, sino por postizo injenio. Hombre y mujer son igualmente fuertes, y si por "afeminado", esa palabra tan pobre, tan despectiva para la mujer, se quiere decir débil, "afeminados" pueden ser el hombre y la mujer.
Lo "afeminado", que debe querer decir lo lijero de la mujer y del hombre, es lo redicho, lo refitolero, lo superficial, y esto, por desgracia, es común a mujer y hombre también. Ni la mujer es más débil, ni el hombre es más fuerte, tampoco, en su relación mutua; pero si se trata de exaltar lo que cada uno sintiese como opuesto deseado, el hombre debía exaltar lo delicado y la mujer lo fuerte. Se es débil por constitución orgánica, por enfermedad, por pereza; no por sutileza, por espiritualidad, por sentimiento. Todos seremos débiles si nos falta el sentimiento poético. Y no es tampoco poesía fuerte, como opinan ciertos tambores y clarines, esa que grita la espresión altisonante y retórica: "¡Hurra, cosacos del desierto!, etc." Cualquier coplilla popular es más fuerte que eso.[...] Escribir de propósito "poesía fuerte" es como cojer una estaca. Cuando el hombre o la mujer cojen una estaca, ya no son hombre ni mujer, son estacas. No dudemos nunca de nuestro poder natural, nuestro sentimiento desnudo.


De Sonetos Espirituales (1914-1915)

OCTUBRE

Estaba sentado yo en la tierra, enfrente
del infinito campo de Castilla,
que el otoño envolvía en la amarilla
dulzura de su claro sol poniente.
Lento, el arado, paralelamente
abría el haza oscura, y la sencilla
mano abierta dejaba la semilla
en su entraña partida honradamente.
Pensé arrancarme el corazón, y echarlo,
pleno de su sentir alto y profundo,
al ancho surco del terruño tierno,
a ver si con romperlo y con sembrarlo,
la primavera le mostraba al mundo
el árbol puro del amor eterno.

De Romances de Coral Gables (circa 1940) :

MÁS ALLÁ QUE YO

ESE ocaso que se apaga
¿qué es lo que tiene detrás?
¿lo que yo perdí en el cielo,
lo que yo perdí en el mar,
lo que yo perdí en la tierra?

¿Más allá, más, más allá,
allá que toda la tierra,
todo el cielo y todo el mar?

¿Más allá que lo pasado
y más que lo que vendrá,
más que el principio y el fin
y más que la eternidad?

¿Más allá que yo, que acabo
todo con mi imajinar,
que estoy antes y después
de todo, más allá, más?

¿Más allá que yo en la nada,
más que yo en mi nada, más
que la nada y más que el todo
ya sin mí, más, más allá?


CALLE DE SOLISOMBRA

CUANDO la calle termina
en las dos esquinas otras,
sigue una calle de luz,
dos paredones de sombra.

Esta calle tiene todo
el arroyo de la otra;
lo que las casas tenían
lo tienen dentro sus sombras.

Y hay un hombre que prefiere
la calle de solisombra
y pierde por ella todo
lo que no encuentra en la otra.

6
PREGUNTAS AL RESIDENTE

Primera:

¿TÚ que pasas por las piedras,
tienes también raíz dentro?

¿Tu suelo y tú estáis fundidos
como yo con otro suelo?

¿Tienes también raíz fuera,
tú que pasas con el viento?

¿El sueño que vas rumiando,
vuelve a ti como a su centro?


Segunda:

¿NUBE parda que me aplasta,
te aplasta también a ti?

¿Los tizos que apagó el sol
cayeron en tu jardín?

¿El vano de este más alto
te es igual que me es a mí?


Tercera
(a los pinos hombres):

¿ESTÁIS aquí como allí,
decís al hombre lo mismo?

¿De igual manera os imanta
vuestra copa el infinito?

¿Vuestro rumor en el viento
es tranquilo y es tranquilo?

¿No hay más que un pinar, y es uno,
y es aquél y es éste, pinos?

Cuarta:

CONTRA el cielo sordo y plomo
¿tú te quedas en tu casa?
¿Esperas a gusto aquí
la muerte de tu mañana?

¿Desde aquí se va también
a la eternidad sin patria?

y Quinta:

ESOS cirros de carmín
¿qué paraísos reponen?

Tú que los ves desde aquí,
¿con qué fin te corresponden?

¿Qué mares llevan tu pie,
tus ojos, qué montes rompen?

¡Trastorno de aires y fe,
descomposición de soles!

sábado, 12 de abril de 2008

¿FUE INÚTIL LA RUPTURA?. MISCELÁNEA


No dispongo en estos días de "Estética y Ética Estética", de Juan Ramón, porque lo tengo prestado. Por eso, me he puesto a repasar "Ideolojía", que pasa por ser una edición "mejorada" al estar hecha a la vista de los manuscritos, originales, etc, del archivo de Juan Ramón en Puerto Rico. Y cuál no es mi sorpresa cuando veo que figura allí "Crítica Paralela", referenciada en una nota a la edición de Orígenes. Pues bien, en esa "Crítica paralela" no figura la menor alusión a V.A. ni a J.G. El artículo está gravemente mutilado, faltando absolutamente todo lo polémico. Así que, ¿Fue inútil la ruptura de Orígenes? ¿Ha prevalecido al final la opinión de Rodriguez Feo? Pobre Lezama, si esto fuera así. Para colmo, también se ha eliminado el agradecimiento a Alfonso Reyes. Quiere esto decir muchas cosas. ¿Son las nuevas ediciones de Juan Ramón ediciones "aumentadas" como quiere hacernos ver la propaganda editorial? ¿Son las nuevas ediciones de Juan Ramón ediciones censuradas? Ya era raro que no sea fácil conseguir la suma de lo publicado por Juan Ramón en vida. Y más raro aún que, en una obra tan fecunda, realizada en la labor de tantísimos años, se nos quiera mostrar siempre como "algo en marcha", como si todo lo publicado por Juan Ramón no fuera mas que una mera preparación para su obra definitiva, como si esta obra definitiva fuera un simple esbozo que quedó a su muerte y que corresponde a los eruditos definir y fijar. ¿En manos de quién está la obra de Juan Ramón? Yo asistí a una tertulia, en mi adolescencia, con uno de sus parientes y recuerdo con dolor que la conversación se limitó a provocar en nosotros, muchachos, una risa fácil, hecha a fuerza de anécdotas de excentricidades y rarezas.
Así que sin ir a la fuente de Orígenes no es posible conocer en su integridad "Crítica paralela". Y digo esto con motivo de lo que he observado en Ideolojía; puedo estar equivocado y que se haya publicado en otras ediciones, por lo que estaré encantado de cambiar de opinión si alguien me indica que no estoy en lo cierto.
En cualquier caso, copio la relación de lo que en mi ejemplar de Ideolojía (no sea que este caso coincida con el de Uqbar, Orbis Tertius, etc, de la Enciclopaedia Britannica) figura como "Crítica paralela" (la numeración es la de Ideolojía, ya que en Orígenes no hay numeración ninguna):
1. Él no puede
2. Estas cicatrices
3. A una violeta
4. Cuanto menos
5. Todos los sueños
6. El añadido tonto
7. Conciencia en marcha
8. A lo mejor de los dos
9 Le [sic] he comprobado
10. El exotismo
11. ¿Poesía de colores?
12. Pero no
13. Correjir y descorrejir
14. Es indeclinable
15. El orijen
y 16. Mis respuestas críticas
No sé a qué puede venir ni el y delante del 16 ni el "Mis respuestas críticas" sin estar acompañado de esas respuestas. Claro, así es fácil demostrar que Juan Ramón no estaba bien de la cabeza.
Tengo que confesar que toda esta polémica me está apesadumbrando. No soy yo quién para meterme en estas honduras, que no me gustan; pero voy de sorpresa en sorpresa. Empecé a leer Orígenes por Lezama. Empecé con Lezama por María Zambrano. Aquellos polvos trajeron estos lodos, pero no me gustan los lodos. Y como necesito descongestionarme (iba a escribir ya desconjes...) voy a pasar a otras cosas más alegres; por eso lo de Miscelánea.
Buscando algo reconfortante, he ido a parar a "El cristal amarillo" en la edición de Francisco Garfias. Allí está recogida la página de "El jardinero sevillano", que es una de las tantísimas que me gustan de Juan Ramón:

EL JARDINERO SEVILLANO

En Sevilla, Triana, y en un bello huerto sobre el Guadalquivir, calle del Ruiseñor, además (y parece demasiado, pero estas coincidencias son el pueblo auténtico). Desde el patio se veía ponerse el sol contra la Catedral y la Giralda, términos rosafuego entre el verde oscuro. El hortelano jardinero, hombrote fino, vendía plantas y flores que cuidaba en su mirador con esmero esquisito. Quería a cada planta y cada flor como si fuesen mujeres o niños delicados, y aquello era una familia de hojas y flores. ¡Y le costaba tanto venderlas, dejarlas ir, deshacerse de ellas! Este conficto espiritual (los tenía a diario) fué por una maceta de hortensias.
Vinieron a comprársela, y él, después de pensarlo y dudarlo mucho, quedó comprometido en el trato. La vendía, pero a condición, impuesta por él, de vijilarla. Y se llevaron la hortensia. Durante unos días el jardinero estuvo yendo a verla, a la casa de sus nuevos dueños. Le quitaba lo seco, la regaba, le ponía o le sacaba un poquito de tierra, le arreglaba las cañas. Y antes de irse se estaba un rato dando instrucciones para su cuido: "Que debe regarse así y no así, que el sol no tiene que darle sino de este modo, que mucho cuidado, señora, con el relente; que lo de más acá, más allá".
Los dueños se iban cansando ya de sus visitas. ("Bueno, bueno, hombre, no sea usted pesado. Hasta el mes que viene", etc) Y ya el jardinero iba menos; es decir, iba lo mismo, pero no entraba. Pasaba por la calle y veía la hortensia desde la cancela. O entraba rápidamente, pasando su vergüenza, con un pretexto. "Aquí traigo esta jeringuilla que me he encontrado, para que la rieguen ustedes mejor", o "que se me había olvidado este alambrito", o lo otro. Y con estas disculpas se acercaba a su hortensia.
En fin, un día llegó nuevo y decidido. "Si ustedes no quieren que yo venga a cuidarla, me dicen ustedes lo que les doy por ella, porque yo me la llevo a mi casa ahora mismo". Y cojió entre sus brazos al macetón añil con la hortensia rosa, y como si hubiera sido una muchacha se la llevó."

Quería también hecerme eco de las preguntas que Yolanda Molina hace en su blog sobre la amistad. He pensado contestarle desde aquí, con objeto de que podamos compartir nuestros lectores por si tuvieran la amabilidad de participar.
Con respecto a la amistad, lo que me la definió hace muchos años, y no he sabido cambiarlo, lo escribió Séneca en su carta IX:
"¿Me pides cómo nos podemos hacer un amigo rápidamente? Te lo diré si te avienes a que te pague en el acto lo que te debo [Séneca sostenía que, para tener un fiel de riqueza, entregaría un tesoro ajeno en cada una de las cartas] y quedemos en paz por lo que a esta carta se refiere. Dice Hecatón: "Te enseñaré una receta para hacerte amar sin drogas, ni hierbas, ni versos mágicos de bruja; si quieres ser amado, ama."
Sigue diciendo más tarde: "Quien comience a ser amigo por conveniencia, acabará de serlo también por conveniencia. Llevará la ventaja a la amistad cualquier recompensa si en la amistad preferimos cualquier cosa distinta de ella misma. "¿Por qué contraer una amistad?" A fin de tener por quien poder morir, de tener alguien a quien seguir en el exilio, a quien salvar la vida a expensas de la nuestra. [...] el amor puede definirse como una amistad enloquecida."
Y en la carta VI: "¿Me preguntas qué progresos he realizado? He comenzado a ser amigo de mí mismo". Grande fue el progreso que hizo: nunca más se encontraría solo. Puedes estar cierto que este hombre es amigo de todos. Consérvate bueno."
Termino. También Séneca tiene detractores por doquier, pero no quiero entrar hoy en esa polémica. Solamente diré, en su favor: ¿Acaso puede el escorpión dar leche de vaca?

Adenda: Tengo ya en mi poder "Estética y ética estética", en la edición de Garfias. También está suprimida la parte de la polémica. Se conserva el agradecimiento a Alfonso Reyes. En la introducción, Garfias se justifica: "Hemos procurado, tanto él [Francisco Hernández-Pinzón Jiménez. sobrino del poeta] como yo, que las páginas aquí reunidas tengan un alto nivel de calidad, desechando críticas primerizas o notas de menor interés; procurando, dentro de lo posible, que toda la labor reunida tuviese ese sello de exigencia antológica que el poeta deseaba para sus libros."
Tal vez la clave esté en el "dentro de lo posible".

viernes, 11 de abril de 2008

LA RUPTURA DE ORÍGENES: LA VERSIÓN DE CINTIO VITIER. DOS DÉCIMAS DE GUILLÉN


No me ha interesado nunca hurgar entre rencillas, así que desconozco por completo las raíces de la desavenencia entre JRJ otros "poetas". Algo grave debió suceder en 1933 entre J. Guillén y JRJ, porque en la edición del 62 de Francisco Garfias de cartas escogidas de Juan Ramón, ya figuran tres "Telefonemas" de éste a Guillén, que paso a copiar:

Madrid, 24 junio 1933
Joge Guillén
Valladolid

Ruégole retire orijinal mío revista.
Juan Ramón Jiménez.


Madrid, 27 junio 1933
Jorge Guillén
Valladolid

Quedan hoy retirados trabajo y amistad.
Juan Ramón Jiménez.


Madrid, 27 junio 1933
Jorge Guillén
Valladolid

Las innecesarias explicaciones las tiene ya X.
Juan Ramón Jiménez.

Aunque muchos digan que era difícil tratarse con Juan Ramón, a mí me parece todo lo contrario, a la vista de sus cartas. Es increíble leer cómo le dice a Valle, a propósito de un libro que éste le había dedicado, Tirano Banderas, que consideraba esa obra menor y de la parte preciosista y amanerada de Valle, la que a él no le gustaba, al contrario que "Divinas Palabras", que le parecía una maravilla. Quiero decir que Juan Ramón siempre llamó a las cosas por su nombre, siempre las expresó directamente al interesado, sin esconderse y a las claras, y nunca quiso que esa actitud tan poco "política" fuera motivo de disgustos. A mí ese modo de proceder me parece sencillo, tal vez porque muchas veces también lo he hecho así; por eso mismo sé que eso que se pretende hacer por verdadera lealtad no siempre sienta bien. A menudo he repetido que seguir la corriente a alguien es un modo poco digno de despreciarlo. Y aunque lo he repetido tantas veces, nunca me ha servido de nada.
Siguiendo el hilo de la narración de Marcelo Uribe en la introducción a la edición facsímil de Orígenes, Juan Ramón escribió a Lezama:
Querido Lezama:
Jorge Guillén me atacó con sus décimas y nonas de Orígenes y en Orígenes le respondo. Es necesario desenmascarar a los traidores.
Suyo siempre,
J.R.J.
Relata después Marcelo Uribe:
Según Efraín Barradas, Juan Ramón Jiménez tomó la décima de Guillén "Desnuda Perfecta" como una crítica o parodia de "vino, primero, pura", famoso poema suyo.
Y transcribe la versión de los hechos que refiere Cintio Vitier:

"En cuanto a la ruptura entre Lezama y José Rodríguez Feo, es una enredada historia de la cual tengo la siguiente versión. Un día que celebrábamos una fiesta familiar -creo que era el cumpleaños de nuestro hijo Sergio-, Lezama nos dijo que estaba muy preocupado por la colaboración que Juan Ramón Jiménez había enviado para el número que proyectaba dedicar al centenario de Martí, ya que contenía duros ataques contra Vicente Aleixandre y Jorge Guillén, quienes eran también amigos nuestros. Recuerdo que comentó que este tipo de ataque no era propio del estilo de Orígenes y mucho menos en un número dedicado a Martí. Según nos dijo había escrito a Juan Ramón tratando de convencerlo de que enviara otra colaboración, y desde luego no publicaría aquellos ataques en el número dedicado a Martí, como así fue. Juan Ramón, sin embargo, se mostró intransigente y alegó que había sido ofendido desde las páginas de la revista y tenía derecho a responder. Resultó que, efectivamente, en un número anterior se había publicado una décima de Jorge Guillén en que ripostaba el juicio de Juan Ramón sobre los "poetas profesores". Como aquello estaba escrito, diríamos, en clave, no nos dimos cuenta. Lo que la décima venía a decir era que si algunos poetas se ganaban la vida trabajando como profesores, el que los criticaba, en cambio, vivía de su esposa, cuya voz se oía al final de la décima diciendo: "No te canses, amor". (Por otra parte, aunque no en Orígenes, Aleixandre había declarado que toda poesía "esquisita" era una poesía "mutilada"...)
"[...] Nos expresó [Lezama] además que antes de salir Rodríguez Feo de viaje al extranjero, había revisado deprisa los materiales del número siguiente y nada objetó. Sin embargo, al regresar Rodríguez Feo de España, donde supongo que estrechó su amistad con Aleixandre y Guillén, y encontrarse con el número 34 de Orígenes, en el que se incluían los referidos ataques, le exigió a Lezama una retractación pública que él desde luego no aceptó. Entraron así en conflicto y se separaron.
"[...] Aunque ciertamente no nos pareció "correctísima" la andanada de Juan Ramón contra Aleixandre (como tampoco lo fueron las de Quevedo, Lope y Góngora entre sí), cerramos filas junto a Lezama, a quien lo que le pareció "correctísima", según dice en la "advertencia" del número 35, fue la "publicación de dicho texto. Nuestra participación desde ese momento se hizo más importante, directa y sustancial."

Bien, para terminar, copio las dos décimas citadas de Jorge Guillén, publicadas en el número 31 de Orígenes, bajo el título común de "Epigramas", junto con otras nueve:

DESNUDA PERFECTA
¿Toda luz no espera elegancia,
No exige forma a tanta vida?
Que los alfileres de Francia
Preparen la Venus vestida.
Cheques firme, por tanto, Creso
Para que el régimen de exceso
Transforme en pulcritud el mal
A que un demonio le condujo.
¿Conformar a Venus es lujo
-O la creación capital?

"LOS POETAS PROFESORES"
¿Y qué? ¿Usted me querría
Genial ignaro? ¡Por Dios!
Sostengo mi día al borde
Mismo de la vocación
Sin negocio que me anule,
Sin ocio en que impere yo
Como altanero parásito
De... No te canses, amor.
Trabajar también ahonda
La vida: mi inspiración.

martes, 8 de abril de 2008

LA RUPTURA DE ORÍGENES: CRÍTICA PARALELA


Para Maykel Gozález Vivero y Yolanda Molina, desde la
desazón de saber que yo soy el que copio y ellos quienes
leen; cuando en justicia los tres copiaríamos y leeríamos.

Bien, vamos al desenlace y después vendrá el nudo. Este es el artículo de Juan Ramón que provoca la ruptura de Orígenes. Lo lógico, en un mundo en desarrollo, es que estuviera digitalizado, como todo Orígenes. De momento, lo que está digitalizado son películas mil, que parece hacen el papel del teatro en otras épocas, así que no tengo más remedio que copiarlo. Pienso que el artículo de Juan Ramón se merece una de esas expansiones virales que están de moda, así que, si alguien quiere iniciarlo, no creo que pueda haber un meme más merecido.
En el siguiente artículo copiaré las décimas de Jorge Guillén que ofendieron a Juan Ramón, en el propio Orígenes; razón por la que J.R.J. pidió a Lezama contestar en el mismo medio. Más tarde, mostraré los nombres de los que quedaron fieles a Lezama y a Juan Ramón, publicando en el siguiente número del Orígenes de Lezama; y los nombres de los que se pasaron a González Feo, que prefirió ser amigo de Aleixandre y de Guillén. Por fin, plantearé la pregunta de si es estéril la poesía española en España desde entonces.
A simple vista se advierte que el artículo de Juan Ramón es largo para un blog -no así para una revista como Orígenes. No obstante, he pensado que valía la pena sacrificar comodidad a verdad y que cortarlo en dos partes podía incurrir en el defecto de cambiarle el sentido.



CRÍTICA PARALELA

ÉL NO PUEDE
(Examen y defensa)

YO soy superior al misterio que me rodea. Él no puede decirme todavía lo que yo podría ya oirle y entenderle.


ESTAS CICATRICES

Y me he hecho una línea de vida; he tendido de mi nacer a mi morir, con amarras a las dos orillas, un hilo tenso, intenso. Cada vez que esta línea se interrumpe, tengo que anudar el hilo roto, como puedo.
Estos nudos, digo, estas cicatrices son la cuenta de mi fracaso para unos y de mi gloria para otros. Pero lo que yo sé bien es que de cada cicatriz me sale un pájaro de fuego.


A UNA VIOLETA

VIOLETA López Suria, puertorriqueña fililí ¿de veras le gustan a usted las orquídeas más que los nardos, los claveles o sus hermanas las violetas?
Es verdad que las orquídeas, por no sé qué prejuicio humano, parecen menos naturales que las demás flores; pero seguramente lo son tánto [sic], es decir, son tan artificiales como esas otras flores que lo parecen menos; ya que la naturaleza es siempre tan artificial de tiempo y espacio. Una espiga, otra, otra, otra, hacia la espiga "nunca mejor".


CUANTO MENOS

LA naturaleza inconciente no es para inspeccionarla toda, sino para sorprender en ella lo mejor, lo más hermoso. ¡Pues cuánto menos podrá ser inspeccionada la obra de un hombre que lucha con su conciencia! En ella, cada otro podrá sorprender algo. Y para algunos será útil hasta lo peor de lo sorprendido.
Este es mi destino de hombre, hacer lo peor y lo mejor para que otros me lo sorprendan.


RESPUESTA CONCISA
A un mutilado auténtico

VICENTE Aleixandre escribió hace algún tiempo en la revista "Ínsula" de Madrid, y entre otros aforismos de imitación evidente, que "un poeta esquisito es siempre un mutilado".
Como Vicente Aleixandre es bastante conocido en España y fuera de España también, gracias a la camaradería poética obligada en las actuales circunstancias españolas, no debió nunca escribir esa simpleza que fatalmente tenía que caer sobre su misma frente como la saliva de un escupidor que escupe a lo alto. (Muchos, menos vanidosos, que él, han escrito a uno, burlándose del jactancioso.)
Esquisitez es armonía completa sensorial, instintiva y conciente; poesía de hombres enteros. Y yo no sé si un poeta mutilado de una uña (yo no estoy mutilado de nada) podrá ser esquisito. Pero supongo que un mutilado corporal verdadero, un hombre estirpado por operación quirúrjica, como lo es V.A., no puede escribir poesía esquisita ni siquiera grande, que es la que viene después de la esquisita.
V.A. es un existencialista de butaca permanente; y que escribe imaginaciones por serie, en álbumes de fantasmas sucesivos. La escritura de V. A., verso o prosa, no es más que una serie de estampas forzadas, sin vida verdadera; un friso decorativo de una biblioteca particular secreta. Nada grandioso, nada gracioso, nada fabuloso, nada sagrado, nada profano, nada divino, nada humano. Calcomanía, manía de calco. Simulo y disimulo, en forma amarga.
Poemas y más poemas en un verso libre sin calidad ni individualidad albuna [sic] de duración, que, en realidad, parecen, como los de Luis Cernuda, traducciones de poemas mejores no comprendidos del todo. ¿Qué puede dar esa escritura a los jóvenes? Nada. (Como la de Guillén y Salinas, es vía muerta.) Los poetas más jóvenes españoles que tienen voz, un José María Valverde, un José Hierro, un José García Nieto, una Juana García Noroña, etc.), [sic] no pueden turiferarle. Otros poetas hay que siguen influyendo, desde hace cincuenta años, en las juventudes sucesivas de habla española. Y siguen porque saben pasar su antorcha; no apagarla guardándosela debajo de la chaqueta o del corsé.


PARA QUE LES REALICE TODOS LOS SUEÑOS

DIOS es como un hombre superior provisional que muchos hombres necesitan para que les realice todos los sueños que ellos no pueden realizar, como en un milagro. Y que va quedando cada vez en lo menos práctico, a medida que los hombres, menos inferiores cada vez, pueden realizar esos sueños.


EL AÑADIDO TONTO

CUANDO yo tenía 17, 18, 19 años, evitaba el detalle realista en mi escritura, o lo cubría con velos más o menos ideales. Yo no sabía entonces que lo más ideal es nada sin lo más real de donde sale como verdad de contraste.
Al correjir reviviéndolos mis poemas antiguos, les dejo lo anecdótico que tenían de fundamento, o lo imajinado, con el acento original [sic]. Lo que les quito es el añadido tonto , y a cambio de la sustitución verdadera; que, aunque no la señalé entonces, quedó grabada en mi recuerdo como pidiéndome que la salvara.
Y estoy contento de haber podido salvarla.


CONCIENCIA EN MARCHA

TODO puede ser sucesión innumerable de innumerables formas; deshacer y rehacerse una vez y otra.
Sin embargo, cuando parezca que la sucesión se encuentra a gusto en un aspecto determinado, está bien dejarla descansar en él. Porque es posible que la sucesión tenga también necesidad de descanso
Y hay que pensar en el derecho de la sucesión, que es conciencia en marcha, a un aspecto particular suyo.


ACCIÓN DE GRACIAS

a la universidad de México en jeneral y a Alfonso Reyes en particular, por mi nombramiento y mi representación de Doctor honoris causa de dicha Casa de Estudios.

SEÑOR Rector, Señores del
Claustro de la Benevolencia,
¡gracias por llevarme a ese arco
de la ancha alteza fraterna!

Mi más querido Alfonso, Fénix
de alas abiertas, siempre nuevas
en los moldes del llamear;
gracias por lo que representa
representar hoy a un caído
en esta zanja siempre abierta,
ante la Casa del Saber
que me confiriera tal lengua:
Signo que yo no merecía
por poesía ni por ciencia.

Bien sé que sólo la Amistad
me regala tan clara ofrenda,
la amistad que, con el amor,
es lo que nunca es de otra tierra;
y si yo soy el español
que tal convite recibiera,
¡quién pudiera ser una España
y significar su belleza,
mi más querido Alfonso Reyes,
ante la presencia y la ausencia
de la noble mejicanía,
plumas en nota y lira en letra
(Genaros, Enriques, Alfonsos)
que en vida española latieran!

¡Manos llenas, ojalá os llegue
lo que os tiende mi mano llena!

(1952).


A LO MEJOR DE LOS DOS

SI yo soy pensativo y sensitivo, en lo peor de lo mío habrá una sensitividad y una pensatividad por las cuales el hombre menos cultivado podrá llegar un día a lo mejor mío y a lo mejor de él.


SOBRE LA POESÍA PURA

MATILDE Pomès, la gran amiga de Valéry, de Gide, de todos los grandes escritores franceses contemporáneos, publicó, hacia 1920, en el Figaro de Paris una conferencia sobre la "Poesía pura", en la que decía que el concepto partía de España.
Así era y así es. En 1908, yo publiqué mis "Elejías", el primer libro de las cuales se llama "Elejías puras". Y ¿qué quería yo decir con esa "pureza"? Quería decir que yo pretendía que aquellos versos eran o podían ser "todo y sólo poesía", "mera poesía", "pura poesía". Como cuando decimos de una muchacha, por ejemplo, que es gracia pura, es decir, toda gracia y sla gracia.
Los críticos empezaron a decir, como siempre, las mayores tonterías, sobre la pureza poética, en este cso, confundiéndola con la cantidad, con la moralidad, etc. No, nada de edso. La poesía pura puede ser, decía yo, todo lo demás, si es pura; puede ser casta o lasciva, puede venir del estiércol o del diamante. Lo puro en poesía no tiene nada que ver con la moralidad. Y además puede ser oscura o demoníaca.
En Francia se empezó a hablar de poesía pura después de 1917, cuando Valéry vovió a empezar a escribir en verso y publicó "La jeune parque". Y como Francia es París y no Madrid, en París prendió la mecha, y la bomba de la poesía pura llegó a todo el mundo. Todo el mundo puede leer cuanto se ha escrito, desde el abate Brémond hasta el día sobre el tema. Yo sólo quiero señalar una equivocación de Jorge Guillén, que escribió, en la Antolojía de Gerardo Diego, que su poesía era pura, "ma non troppo". Lo cual querría decir que lo que él escribe es poesía, pero no mucho, y aun cuando esto es verdad, no es lo que él quería decir que es, ni lo que es en puridad, poesía pura.


TRES RESPUESTAS A UNO SOLO


1.

VIRTUOSISMO

VIRTUOSO puede y debe ser el intérprete, no el creador.
El creador no, porque la creación es interpretación orijinal del universo y no puede ser exacta; sí el intérprete, porque la interpretación de la creación, sea ésta lo que fuere, es copia y por lo tanto debe ser exacta.


2.

AL MÁS IMPOSTOR MÁS HIPÓCRITA,
en defensa de un inocente

(En la Residencia de Estudiantes de Madrid, y hasta 1913, cuando los estudiantes pasaban por la puerta del cuarto de los tres hermanos señalados como arteros, se tapaban la nariz).
(El día de su llegada a Murcia, ¡nevó!

De una carta de Gabriel Miró, publicada en Madrid).

¿TU y el su cicuta en Babel
¡Mi ley tu sentencia en España,
donde fuiste astuta alimaña
en el más trájico cuartel!

"Si multiplicaste a Claudel
como asesino de españoles,
que sean diarios los soles
en recordarte tus vilezas,
con un desfile de cabezas
entre sangrientos arreboles".


y 3.

UNAS CARTAS

escojidas de la copiosa correspondencia conmigo de J.G. Lo invito a que publique algunas de las mías a él, si le ha convenido conservarlas:

Valladolid, 8 de Abril de 1924.

Mi muy querido amigo: El jueves próximo llegaré a Madrid, con propósito de pasar la primavera en esa ciudad. Mi dirección: Almagro, 31. Dígame, se lo agradeceré, el día y la hora en qué podré visitarlo. Tengo extraordinarios deseos, acumulados sin cesar en tantos meses de ausencia, de charlar con usted. -La prosa que le mandé para "Indice" requiere correcciones y variantes que le llevaré. ¿Y "Sí"? Los aforismos que acabo de leer de usted, ahora que no está usted aquí lo diré, son de un acierto, de una justeza sorprendentes. Muchos me los apropio en absoluto. Otros suscitan la más fecunda contradicción. En calidad de aludido por su "He aconsejado a mis amigos" le he mandado unos versos a Juan Guerrero Ruiz, que, por cierto, lleva con un tacto exquisito su hoja literaria. El libro de B. es inteligente salvo en lo de Ortega y en lo de Valéry.

Siempre muy suyo, entre "sus mejores amigos",
J.G.

Murcia, 25 de Mayo de 1926.

Mi muy querido Juan Ramón: Salinas y Bergamín llevaron, con mis saludos, el ancargo de darle noticias mías, esas noticias que habrían podido ser epistolares. Hoy le mando poemas. Los primeros habían sido ya entregados al tenaz y gemebundo Vela en las ultimas vacaciones. Pero ahí van, porque quiero que los conozca así, mecanografiados por nuestro Juan Guerrero, antes de que aparezcan "occidentalizados".
De la primera parte, décimas, le mando cuatro terminadas o casi terminadas. Pronto tendré listas más. Si quiere publicarlas en el primer cuaderno, publíquelas. Si llegasen tarde, o no fueran necesarias, entonces completaría el envío pronto, y podría aparecer entera la serie en otro cuaderno. De todos modos haga usted, querido Juan Ramón, lo que tenga por conveniente. Yo estaré siempre de acuerdo y encantado.

Hasta muy pronto, y siempre muy suyo, con un abrazo,

J.G.


Valladolid, Constitución 12, 16 Octubre, 1927.

Querido Juan Ramón: No tengo terminado ahora, de los poemas últimos, mas que ese romancillo que le mando. Es muy poco, pero no tengo hoy más. Y no quiero retrasar mi envío. Para los otros próximos números de "Ley", le enviaré muy pronto, en cuanto las acabe, algunas otras cosas.

Le abraza con todo afecto

J.G.

Valladolid, 20 de Noviembre, 1927.

Mi querido amigo y poeta: No quisiera faltar a la cita de "Índice", último número. Estoy dando cima a varias prosas, en esta se mana. Yo no sé cuáles mandarle. Preferiría enviárselas todas para que usted escogiese las que más le conviniesen. Pero ante todo necesito saber la fecha última de admisión de originales para ese número. ¿Quiere usted tener la amabilidad de señalarme un plazo?
Con esas divagaciones, y otras cuantas más, ya en borrador, podríamos formar un tomito, titulado por ejemplo "Ventolera" en singular. Podría estar listo el año próximo, y si usted lo aprueba, figurar en la biblioteca de "Índice"?. ¿Qué le parece? Esto es ponerse en firme. Quiero así comprometerme con usted y sacudir mis perezas y mis recalcitrantes escrúpulos, par acabar algo y, claro, ofrecérselo a usted, que tales palabras de aliento ha tenido para mis comienzos, y que por haber llegado en ese instante y proceder de usted, son para mí únicas e inolvidables. Sigo con afán ese "Diario estético" suyo. ¿Cuándo viene "Belleza"? No olvide de señalarme la fecha a que antes me refería. Suyo siempre, con exaltada devoción,

J.G.

Valladolid 29 de Diciembre de 1927,

Mi muy querido amigo y maestro: Llegó "Belleza" con su carta. ¡Muchas gracias! ¡Perfecto aguinaldo! De nuevo, el placer de internarme por ese universo aprte que es cada libro de un gran poeta, de un verdadero poeta. Estoy asombrado. Y la lista de los libros representados por esta última antología y por las anteriores, me abruma, me confunde, me maravilla. ¿Cómo aunar lo fecundo y lo raramente perfecto? Hasta ahora han sido términos irreconciliables. O la fierza en grueso (Hugo, los Españoles) o la pureza escasísima (Mallarmé, Valéry) Yo ne sé, hoy, más que de usted a un tiempo profuso y estricto. ¿Cómo, cómo? No lo sé. Esto me deja estupefacto. Muchas gracias de lector y de aprendiz, entendiendo este último concepto en toda la amplitud liberalísima que este oficio exige.
¡Qué bien, esa nueva revista! Nunca habrá bastantes buenas. ¡Bienvenida sea! El título, donoso, y es necesario contrapesar la gravedad de otros, también necesarios. Ahí van, en cuartillas adjuntas, dos envíos: uno el de prosa, "Silva", yo preferiría que apareciese en el último "Índice" porque es, de los dos envíos, el más antiguo y el que corresponde a las demás cosas mías de "Índice". Los versos "Poesías", siempre que usted no disponga lo contrario, y es usted muy dueño de disponerlo, me complacería releerlos en "Sí". Son contemporáneos del nacimiento y pronunciamiuento de la nueva revista afirmativa. En todo caso, haga usted lo que considere pertinente.
No he recibido el volumen de Benjamín Palencia. Las primicias de "España" me tienen impaciente. Mientras sigo aquí, a Madrid no iré hasta la primavera, no olvide usted que sus cartas son el necesario complemento de sus libros para este su devoto en arte y en amistad, muy cordialmente suyo
JORGE GUILLÉN


LO HE COMPROBADO

HAY un poder, una fuerza en la naturaleza que, sea lo que sea y como sea, responde al convencimiento que uno tenga de que ella responderá.
Lo he comprobado durante toda mi vida. Más aún, toda mi vida se me ha realizado sobre este inmanente convencimiento mío.


EL EXOTISMO

EL exotismo natural y el literario están ya terminando gracias a la disminución progresiva del espacio y el tiempo de los viajes jenerales por nuestro mundo; al conocimiento mayor de otras lenguas (la lengua es lo que nos separa verdaderamente) y a la vuelta a lo elemental. El caqui es igual naturalmente que la manzana como la orquídea de antes, que las violetas.
Todos seremos naturales, al fin, indíjenas iguales de un planeta. Y esta naturalidad no es sino artificialidad, repito, ya que no hay nada más artificial que la naturaleza.
De modo que, en resumidas cuentas, queridos pernasianos [sic], el exotismo era natural.


¿POESÍA DE COLORES?

¿Y qué es poesía negra? ¿La poesía negra, es decir, pintada de negro, que escriben los blancos? Entonces, la poesía blanca que escriben los negros ¿se llamará poesía blanca porque esté pintada de blanco? No, no hay tal poesía blanca ni negra.
Que un blanco diga que escribe poesía negra o poesía mulata, porque imite movimientos o palabras esteriores de los negros, más o menos auténticas, danza, canto, gritos, etc., es una tontería. La conciencia de un negro, si es distinta que la de un blanco, sólo el negro la podrá espresar. Y si esa parte moral es lo mismo en uno y otro, ¿por qué teñir su espresión con una palabra del color de una piel?
Lo mismo que de lo negro, entiéndase bien, acabo de decir de lo mulato. No porque lo mulato sea fundición de negro y blanco, cambia el asunto; o sinço digamos todos los blancos poesía blanca de nuestra poesía. Porque decir poesía mulata a la que escriba un mulato sería lo mismo que decir poesía amarilla a la que escribe un esquimal o poesía cobre a la que escriba un indio, es decir, a las de razas mezcladas más recientemente.


PERO NO

CASTIGAR, castigar a la poesía (sin hacerle daño) aunque no para perfeccionarla.


CORREJIR Y DESCORREJIR

PRIMERO fuí desaliñado; luego, correjido; después, descorrjido. Pero ¡qué desgracia la mía; descorrejir es para mí correjir otra vez!
Entonces... Porque a mí nunca me ha gustado lo redondo sino lo picudo; no me han gustado los números pares, sino los impares; no la simetría en sí sino en relación al infinito; no lo perfecto, sino lo completo. Y sin embargo, tengo que repasar, ya que mi conciencia se mete, inevitable, en mi desconfianza y en mi reconfianza; y esto es todavía una desgracia mayor para mí.
Instinto ¡bendito seas! ¡Quién pudiera tenerte siempre, instinto confiado! ¡Quién pudiera fiarse siempre a ti, instinto!


ES INDECLINABLE

OTRO de los críticos de mi ser en vida, dijo que él necesitaba del testo de un poeta, para espresarse.
Si un hombre, más o menos crítico, es tan estúpido que necesita del testo de un poeta para espresar su propio amor, dolor, fervor, o lo que fuere, muy estúpido ha de ser el testo del poeta y el poeta del testo que él necesite.
La poesía no es una intermediaria estúpida para estúpidos; no es una celestina para sempronios ni para calistos. Es indeclinable, es sólo para uno y para uno que es indeclinable. Y si es bella, ¿qué más puede desear el enamorado, el dolorido o el fervoroso?


EL ORIJEN

Lo que me importa a mí es el orijen en sí mismo. El orijen de dios, del mundo, de mi conciencia, etc., eso me importa menos.
Si yo conozco el orijen abstracto, conoceré el abstracto fin. Y ¿qué más necesito?


MIS RESPUESTAS CRÍTICAS

MIS respuestas críticas (respuestas, entiéndase bien, porque yo no ataco nunca el primero, sino que me defiendo, sobre todo en lo histórico) no están nunca relacionadas con ningún asunto político.
Yo soy libre y tengo amigos y enemigos en todos los partidos políticos; porque yo no me uno nunca incondicionalmente más que a las ideas porque yo no he "militado" jamás en partido alguno, ni he recibido mercedes de ningún político. Mis amigos son de los que respetan al consecuente libre antes que al vacilante equilibrista.
Pues a esos equilibristas embozados de la literatura les responderé siempre con dureza.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
(1952-1953)