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jueves, 24 de mayo de 2012

DEMOCRACIA OTORGADA

Jamás he pensado que nuestra "democracia" tenga nada de tal. En épocas anteriores este juicio mío ha despertado ciertas controversias con alguno de mis amables lectores. No sé si los tiempos habrán cambiado lo suficiente como para que podamos reflexionar de nuevo sobre ello.
Envidio la situación de los que fueron súbditos en el despotismo ilustrado. Es que ya quisiera yo disfrutar al menos de la primera de sus premisas "todo para el pueblo", aunque tuviera que soportar la segunda "pero sin el pueblo".
Desde mi punto de vista, una de las raíces del fracaso de nuestro sistema se fundamente en el hecho de que nuestra democracia sea "otorgada". Es así porque nada en ella se ha desarrollado como fruto de un impulso social, nacido desde abajo. Desgraciadamente, toda la estructura en la que vivimos se ha otorgado desde arriba.
¿Propuso alguien, para examinar algún ejemplo, que el Rey perdiera sus poderes ejecutivos poco después del 23F? No; el monarca pensó que le convenía más descargarse de las prerrogativas que ostentaba con objeto de estar menos sujeto todavía a responsabilidad. Así, el trasvase de poderes desde su figura a las instituciones del estado no fue obtenido, fue otorgado.
Hasta en las cosas más triviales, nada entre nosotros nace del pueblo. Se pensará que una institución como los sindicatos no es compatible con mi hipótesis, por definición. Error; en la triste España no es como "no puede menos que ser". Los sindicatos ni surgen de su militancia, ni se financian con ella. Al pueblo español se nos ha otorgado tal y cual sindicato.
¿Surgen las tarifas eléctricas de una tensión libre entre la oferta y la demanda? ¡Quia!, son otorgadas; poco importa lo que piensen o lo que estarían dispuestos a pagar en un mercado libre los consumidores. Como ellas, otorgadas son las tarifas telefónicas, el precio de las gasolinas o los impuestos que gravan al tabaco; los precios de los medicamentos, las tasas infinitas... frente a todo ello no podemos mas que rezar para que los amos no nos aprieten más.
Ayer se desarrolló una huelga en el sector de educación. Sobre mi convencimiento de que no servirá para nada está la realidad de que en nuestro país las huelgas responden a una consigna; no surgen jamás desde abajo, al igual que no se nutren de sus bases los partidos políticos a la hora de escoger a sus dirigentes.
Simpatizo con muchas personas relacionadas con el sector de la educación; espero que no se enfaden si digo que yo encuentro muy sencillo evaluar su labor. Si los niños hacen las preguntas correctas, las que se señalan en El Principito: "¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?", es que están bien educados. Si las preguntas que hacen los niños son: "¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?", no cabe duda de que la labor educativa ha sido, no ya inútil, sino perniciosa. Y la verdad es que conozco a muy pocas personas que hagan las preguntas correctas, sean adultos o niños.
No sé si ahora se entenderán mejor las palabras de Fidel, que tanto rechazo condicionado provocaron en la desgraciada España:
“‘Cuba es mala, Cuba es mala’, lo dijo el imperio, lo dijo en Ginebra, lo dijo en veinte lugares, y vienen todos los explotados de este mundo, todos los analfabetos y todos los que no reciben atención médica, ni educación, ni tienen garantizado empleo, no tienen garantizado nada: ‘La Revolución Cubana es mala, la Revolución Cubana es mala.’”
“¿De qué hablan? ¿Qué hace el analfabeto? ¿Cómo puede saber que el Fondo Monetario Internacional es bueno o malo, y que los intereses son más altos, y que el mundo está siendo sometido y saqueado incesantemente por mil métodos de ese sistema? No lo sabe."
La Revolución cubana tendrá que perfeccionarse y evolucionar pero, tal como ahora es, aún nos queda mucho que aprender de ella. No nos dejemos engañar. Defendamos a Cuba.

martes, 22 de mayo de 2012

LO IN: PUDDING.TO; LO OUT: INSTAGRAM.


La concentración de empresas en el capitalismo es inevitable. Llegará un día en que todas pertenezcan a un mismo dueño. Claro, si una revolución anterior a eso no lo evita. Con la compra de empresas, también se transfieren los usuarios. Aceptar el cambio nos convierte (aún más) en mercancía.
Es evidente que hay un dilema: ¿es mejor oponerse a la evolución del desarrollo capitalista o sería preferible potenciar este desarrollo? Mediante la primera opción obtenemos unas condiciones de vida más tolerables para algunos, transitoriamente. Esto es lo que intenta la socialdemocracia. Mediante la segunda opción, empeoraremos nuestro fugaz tránsito, en la esperanza de un porvenir mejor para otros. Esto me parece que no lo intenta nadie. Por supuesto que la tercera opción, y la más recomendable, es acabar. ("Si terminas de esperar, terminarás de temer", Séneca)
Está claro que plantearse si abandonar o no Instagram es una decisión intrascendente sobre una cuestión frívola. En esa tesitura, yo prefiero elegir que no me compren, que no me transfieran. No sé qué parte del importe de la cuota se habrá pagado por mí, como usuario de Instagram; unos céntimos tal vez; sin embargo, disfrutaré viendo que Facebook los entrega a cambio de nada. Me voy. No me transfiero.
El comercio de la esquina no es el mismo regentado por el viejo tendero o por una multinacional. Mi querida Ikea no será igual cuando muera su fundador.
Pudding es una red social de fotos al estilo Instagram que se está extendiendo sobre todo en Asia. A mi juicio es fresca y divertida.
Recuerdo ahora a otro periodista que murió hace mucho tiempo. Como decía Pedro Rodríguez -no te he olvidado- el de afilada prosa: Lo in: Pudding.to; lo out: Instagram.


PD. Por circunstancias que sería largo explicar, he tratado de limitarme a asuntos más o menos intemporales en este blog . Eso se acabó. A partir de ahora escribiré sobre lo que me de la gana. ¡Abrazos!
PD2. El enlace a la página de mi foto en Pudding: The first cherries

domingo, 9 de octubre de 2011

SOMBRAS



En la muerte de Steve Jobs

Recluidos en la cueva de Montesinos, algunos contemplamos interminablemente el espectáculo de las sombras. Tanto nos apasiona, tanto nos subyuga, que olvidamos a veces regresar a la realidad. Sombras por sombras, la diferencia no es esencial. Imágenes por imágenes, pronto desaparecerán, las reales y las fingidas, convirtiéndose en la misma cosa: un sueño común.
Uno de los que agrandó  el orificio por donde miramos el espectáculo -previo pago en la taquilla-, Steve Jobs. Tal vez llegue un tiempo en que lo mejor sea condenar de nuevo ese orificio. Mientras tanto, no quisiera olvidar el sentido de los abrazos, "en el lado de acá", como decía Cortázar.
Recuerdo la letra de un chotis que escuché en la infancia:
Lo que antes te tardabas, de la Bombi
Al centro de Madrid en un Simón,
Te lleva a Nueva York un aeroplano.
¿Y qué haces tan temprano en Nueva York?"

martes, 29 de junio de 2010

UN POEMA DE CINTIO VITIER

Repasando blogs atrasados veo una verdadera eclosión por el ochenta cumpleaños de Roberto Fernández Retamar. Confesaré que hace días que me ronda la cabeza la idea de hablar de dos libritos de Ernesto Cardenal que siempre han andado conmigo. Son los de su primera juventud: Epigramas y la traducción de Catulo y Marcial, que tiene mucha gracia porque creo recordar que hace a Marcial estar en contra de Anastasio Somoza. Bien, repasando estos blogs, encuentro un artículo de Ernesto Cardenal que me ha encantado: "Cena en casa de Retamar". La verdad es que cuando escribí hace unos días el artículo sobre Roberto Fernández Retamar no tenía ningún dato sobre su situación personal o su vida íntima. Apenas si lo conozco por otra cosa que por su poesía. Así que no puede dejar de gustarme ver que Ernesto Cardenal nos da una visión exacta a la que yo tengo en mi imaginación. Ernesto nos la muestra después de acudir a su casa. Yo la obtuve después de leer sus versos. Eso me confirma, una vez más, que el testimonio directo de la obra debe pesar más que las habladurías.
Una lectura lleva a otra, así que también he encontrado un poema de Cintio Vitier a Roberto Fernández Retamar en su sesenta cumpleaños. Lo copio, aclarando que me he permitido rectificar la palabra final del verso trece, ya que considero una errata la palabra arrebatados que nos ofrece La Ventana,  de donde la he copiado:

Entrar, joven Roberto, en los sesenta
es entrar de puntillas a un jardín
donde las rosas fingen que el carmín
en la melancolía se aposenta.

A su sombra, tranquilo, uno se sienta
como si fuera otro, porque, en fin,
vivir en los sesenta es un sin fin
de ilusiones igual que en los cuarenta.

Miente el espejo y yerran los novatos
que cariñosamente nos envuelven
en los presagios de su admiración,

pues nosotros sabemos cómo vuelven
cada día secretos arrebatos
de juventud a nuestro corazón.